Ordenación diaconal de joven andalgalense
En la noche del viernes, el Obispo Luis Urbanc, ordenó Diácono al joven Carlos Rodríguez, durante la Santa Misa concelebrada por sacerdotes del clero local, en la Catedral Basílica.
Ante una gran cantidad de fieles, que colmaron el Santuario
Mariano, gran parte venidos desde el departamento de Andalgalá, tierra natal
del flamante consagrado, la celebración dio inicio con la lectura del decreto
correspondiente y la presentación del candidato al ministerio del Diaconado, a
caro del Pbro. Julio Ávalos, responsable de la Pastoral Vocacional en la
diócesis.
En su homilía, el Mons. Urbanc se dirigió al joven ordenado:
"Carlos, ya de pequeño sentiste la vocación al sacerdocio, pero en torno a los
15 años, tomaste una decisión y te dejaste llevar de la mano de Dios hasta el
presente. Jamás olvides esta gran experiencia de Jesucristo que te ha marcado,
y que hoy quedará sellada con la ordenación diaconal”, dijo.
Luego afirmó que "quien descubre que el Señor se ha fijado
en Él, quien lo escucha y lo sigue, encuentra en su seguimiento la razón de su
existencia, que sólo puede generar una gran alegría”. Por eso, "tu alegría,
querido Carlos, es nuestra alegría y es motivo para la acción de gracias: una
acción de gracias, llena de gozo, por tu vocación, por tu familia que supo
educarte en la fe cristiana, por los responsables de tu formación en el
Seminario y por tus compañeros y amigos, por tus párrocos y por la comunidad
parroquial de san Francisco de Asís, en Andalgalá”, manifestó.
En otro tramo de su predicación, el Obispo resaltó que "esta
celebración es un motivo de alegría y de esperanza para nuestra Iglesia de
Catamarca, que se consuela al constatar que, pese a las circunstancias
adversas, hay todavía tierra buena donde la semilla de la vocación al
sacerdocio es acogida y va dando sus frutos; nuestra Iglesia se consuela y se
alegra al ver que, gracias al don de Dios y su acogida generosa, sigue
creciendo en su vitalidad, se refuerza en su fidelidad y se dilata en su
capacidad de servir”.
Asimismo, expresó que "al ser ordenado de diácono serás
consagrado y enviado para ejercitar un triple servicio, una triple diaconía: la
de la Palabra, la de la Eucaristía y la de la Caridad. Por la ordenación de
diácono ya no te perteneces a ti mismo. El Señor te dio ejemplo para que lo que
él hizo también tú lo hagas. Sé compasivo, solidario, acogedor y benigno para
con los demás; dedica a los otros tu persona, tus intereses, tu tiempo, tu
trabajo y tu vida”.
A continuación, en el momento de las Letanías de todos los
Santos, Carlos Rodríguez se postró completamente, representando su entrega
total y eterna al servicio de la Iglesia, mientras que el Obispo, el
presbiterio y toda la asamblea se puso de rodillas rogando a Dios por esta
vocación en unión con toda la Iglesia.
Seguidamente, el Obispo impuso sus manos sobre el candidato,
instituyéndolo Diácono, como lo hicieron los apóstoles en los primeros tiempos
de la Iglesia. Luego le entregó el libro de la Palabra de Dios, encomendándole:
"Cree lo que lees, predica lo que crees y da testimonio de lo que predicas”. El
joven, a su vez, prometió de forma solemne, además de rezar la Liturgia de las
Horas y respeto y obediencia al Obispo, observar el celibato "por el Reino de
los Cielos”.
Finalizado este momento, Mons. Urbanc le dio el saludo de la
paz y se procedió a la colocación de las vestiduras que caracterizan al
diácono, que son la estola cruzada y la dalmática, que fueron colocadas por su
familia en un emotivo momento.
Ya revestido, el joven diácono pasó a ocupar su lugar en el
presbiterio y a acompañó al Obispo en la Liturgia de la Eucaristía, donde
recibió la bienvenida de los sacerdotes catamarqueños y en el momento de la
comunión, dio la Eucaristía a los fieles.
Con la bendición final, el Obispo oró especialmente por él
junto con la asamblea y lo encomendó a María Santísima en su advocación del
Valle.