¿Oscar Castillo 2019?
No es común que se conozcan buenas noticias del ex gobernador radical. Para el imaginario social, su apellido se emparenta a golpes de estado, corrupción y todo tipo de truculencias. Pero de un tiempo a esta parte, parece que armó una oficina de prensa que lo muestra cual si fuera un cachorro de buena persona. ¿Estará pensando en el 2019?
No es común conocer un lado amigable del ex gobernador Oscar
Castillo, por eso extraña que últimamente aparezcan noticias suyas integrando
alguna comisión en el Senado o que algún zarpado se anime a invitarlo a una
comida.
Pero parece que si, Castillo integra una comisión después de
años en el Senado, y según comunicó su oficina de prensa,
Los Castillo, sobre todo Oscar, no han dejado buenos
recuerdos en sus pasos por el gobierno provincial. El apellido, hay que
reconocerlo se encuentra emparentado a golpes de estado, corrupción al por
mayor y a todo tipo de truculencias con debito al erario público.
Son recordados sus "logros” desde el sillón de Avellaneda y
Tula: vaciamiento y venta del Banco de Catamarca; la estafa financiera de los
desaparecidos Extrader y Feigin; privatización del hotel provincial de turismo
y del juego a cánones irrisorios; desguace y privatización de la ex Deca y de
Obras Sanitarias Catamarca, y lo que es peor, la entrega al grupo Taselli del
negocio energético y a españoles del negocio del agua.
También se recuerda el negocio del hambre, que consistía en
hechos flagrantes de corrupción escondidos en presunta ayuda social en los
peores años del gobierno radical de Fernando De
La "desaparición” de los primeros 80 millones de pesos-dólares
que dejo en concepto de regalía la minería provincial. El hecho fue denunciado
por Eduardo Brizuela del Moral cuando llego al poder.
Con tantas andanzas, es comprensible la mácula que debe
soportar el pobre Castillo de por vida. Aún así, su oficina de prensa esta
empecinada en mostrarlo como un "cachorro de buena persona”, justo a él que
cualquiera diría que si hurtaba flores siendo chico, no eran para regalárselas
a su mamá y que jamás nadie lo vio darle de comer a una paloma.
Por estos días ya se lo advierte a Castillo, Oscar, con
altos niveles de estrés, no por las obligaciones que le demanda una banca que
lo protege desde hace tantos años, sino más bien por el ímpetu de un candidato
lanzado al ruedo.
Dos o tres noticias buenas y segundas de Castillo habilitan
a cualquiera a preguntarse si no estará pensando en el 2019 ¿Será? (Toquemos
madera).