¡Otra alharaca!
Andalgalá © Desde hace mucho tiempo, desde este medio venimos haciendo el seguimiento de los desastres de la ruta provincial 46 y comentando acerca de las declamaciones por parte del gobierno, en las vísperas de cada elección, de que “es inminente la repavimentación y señalización” de la tan transitada ruta.
Resulta que hace un par de semanas con bombos y platillos se anunció el inicio de los trabajos los que, efectivamente se hicieron. Lo notable y digno de escarchar es que solamente se repavimentaron unos cien metros en media calzada, a partir del puente del Río La Cañada y ahí quedó todo.
Nadie sale a explicar las razones por las que se paralizaron los trabajos mientras otra temporada estival se avecina y miles de turistas no saben los riesgos que corren si no transitan, no ya con simple precaución, sino con mucha precaución en la tristemente célebre ruta provincial 46 que, además de los millones de baches -o cráteres, mejor…- que la adornan, se suma la maleza que crece despreocupada en las banquinas y de los animales que muy tranquilos y apacibles se echan en el medio de la calzada, casi mimetizados con los colores del ambiente.
No se sabe quién fue el genio que ordenó que esos enormes baches sea remendados con arena es decir, una engañapichanga intolerable en estos tiempos de abundancia y de abultadas regalías mineras.
Algún trabajador de Vialidad Provincial comentó muy al pasar que la obra estaba paralizada porque unas máquinas estaban rotas y desde la Capital no enviaban los repuestos para ponerlas en movimiento. Naturalmente, una excusa que nadie puede soportar ya; y al final concluimos en lo mismo de siempre: ¡Cuándo no los de la Capital, atentando con el interior, sobre todo con Andalgalá!
Como si los andalgalenses no fueran también hijos de Dios…