La otra cara de Messi: “Lo único que le importaba era jugar a la pelota”
El astro argentino, el mejor jugador del mundo, que este año quiere levantar la copa más importante para un jugador de fútbol, y más en tierras brasileñas, es mandado al frente por una de sus maestras en la infancia. Toda la intimidad de un Lionel Messi que se prepara para uno de los partidos más si
"Muy emocionada con el Mundial, por tenerlo a Lionel como
protagonista casi absoluto. Verlo en las pantallas después de conocerlo desde
chiquito”, manifestó con algo de emoción la ex maestra del mejor jugador del
mundo.
Graciela, maestra de la "Pulga” en la primaria de Lengua y
Ciencias Sociales, es docente jubilada y reside en la zona sur de la ciudad de
Rosario, de donde es oriundo el actual jugador del Barcelona. Fue su maestra en
séptimo grado en el año 1999 y todavía recuerda algunas de sus travesuras y la
inocencia que lo caracterizaba, con su timidez y sencillez.
Messi, en esa etapa de su vida, concurría a la Escuela
General Las Heras, institución histórica de orientación pedagógica de la zona,
y donde Graciela era una de sus maestras.
Cuando la "Pulga” se convirtió en gigante en el Barcelona,
desde su lugar de origen todos seguían sus pasos, hasta sus maestras. Según
contó Graciela, él se mantenía comunicado con la vida que había dejado atrás
para emprender su nueva etapa futbolera.
"Siempre estuvo apegado al barrio, incluso vino muchas veces
a saludar a la escuela, hasta que llegó un momento en que su popularidad era
muy grande que era difícil traerlo a la escuela”, contó.
La maestra comentó algunas de las características que tenía
Messi cuando era pequeño. "Se destacaba por ser un excelente compañero, de
poner siempre la palabra que mediaba para llevar la calma, para no agredir, muy
buen compañero y muy buena persona desde chiquitito”, develó.
La maestra aseguró haber sido muy exigente en su trayectoria
como maestra, pero admitió que en muchas oportunidades "Lio” se llevaba la
mejor parte. "Le permitía no traer las tareas los lunes, porque lo único que le
importaba los fines de semana y los días de clase, era jugar a la pelota,
entonces los lunes nunca traía la tarea. Pero me ponía una carita especial y
era perdonado siempre, porque se lo ganaba en el otro terreno, en su forma de
ser”, comentó.
"Jugaba en el patio con una boligoma, con cualquier objeto
que tuviera y que lo transformaba en una pelota. Todo el tiempo jugaba. Nos
llamaba la atención lo bien que jugaba”, manifestó.
La maestra indicó que Lionel volvió a la escuela ya siendo
el gran Messi. "La escuela cumple años el 8 de julio y lo traíamos para ese
festejo, y se complicaba porque los chicos se atropellaban para abrazarlo y
besarlo. Él le firmaba autógrafos a todo el mundo. Aparecían cientos de chicos
con papelitos pequeños y él firmaba todo”, destacó.
"Siento que una parte mía está ahí con Lionel”, concluyó
orgullosa de haber sido parte de la formación de quien es hoy el mejor jugador
del mundo.