Otra vez la estupidez
Aunque es una frase hecha, para nada novedosa, la estupidez humana no deja de sorprender, sobre todo por su incomprensible repetición. En este caso, nuevamente en una cancha de fútbol, en Catamarca, y aunque con distinta “camiseta”, con el mismo grado de notable torpeza para comprender las cosas. El domingo fue un hincha de Policial el que arruinó lo que era un seguro festejo de su equipo, y anoche un simpatizante de Villa Cubas casi “logra” el mismo torpe objetivo.
Aunque parezca increíble, sobre todo para quienes no asistieron anoche al estadio “Bicentenario”, en el exacto lugar donde 48 horas atrás una zapatilla y una piedra, lanzada por un estúpido ubicado entre la parcialidad “auriazul”, impactaron en el mediocampista Julio Balmaceda de Peñarol (SJ), determinando la suspensión del encuentro cuando apenas faltaban 20 segundo y Policial ganaba 2 a 0, en la noche del martes un rolito de hielo, proveniente de la hinchada villacubana, cayó sobre la cara del volante José Ibáñez de San Lorenzo, que por poco no concluyó de igual manera.
Casi calcado, Villa Cubas ganaba, igualmente 2 a 0, controlaba el juego, pero un necio, que nunca se identifica, intentó arruinar lo que esta vez sí fue la celebración de un triunfo, y nada más y nada menos que en el “superclásico” ante San Lorenzo de Alem.
Antes de que el árbitro Juan Jerónimo Toledo lograra reencauzar las acciones, se sucedió una serie de ridículos enredos, que involucraron incluso a profesionales médicos, que de un lado u otro intentaban llevar “agua para su molino”, en medio agresiones verbales, manotazos y empujones.
Primero se lo consultó al Dr. Rodolfo Romero, quien tras observar al futbolista agredido, aseguraba que “no tiene nada, y puede seguir jugando”. Esta postura fue contrastada con la del Dr. Julio Jalil, quien propuesto por la gente de San Lorenzo, diagnosticó que “hay una lesión traumática, y se debe hacer una tomografía para constar su gravedad”, por lo que aconsejaba que el jugador no siga jugando, lo cual implicaba la probable suspensión del partido.
Aquí se profundizaron los choques, particularmente entre el Dr. Jalil y el arquero Fermín González de Villa Cubas, quien descalificaba la opinión del médico. Sumergido en esa caótica situación, el referí Toledo mandó a llamar al médico del SAME, quien finalmente laudó que Ibáñez podía continuar jugando, y así fue que después de 15 minutos se reanudó el encuentro, que finalmente concluyó con la victoria del “León” por 3 a 1.
De pura fortuna nomás, porque otra vez la estupidez se había empeñado en volver a arruinar un espectáculo deportivo.