¡Otra vez juntos!

Sus fingidas preocupaciones por una Catamarca mejor esconden intenciones que ninguno se animaría a confesar en público.

Brizuela del Moral y Zitelli
POLITICA

No son iguales, pero se parecen mucho. Con votos o sin ellos, todos se enriquecieron, y bastante, en el último periodo democrático. Son la prueba más palpable de que la nuestra es una democracia imperfecta, democracia que para ellos fue la coartada perfecta para sus fechorías institucionales.

Los que queremos una provincia más justa y con una mayor calidad institucional haríamos bien en preocuparnos cuando los acontecimientos y sus entendimientos los junta otra vez, como en 1991.

La agenda mediática que forman sus discursos son recurrentes y cíclicos; a ciertos temas los  regresan cada tanto, cuando, como en 1991, se vuelve necesario avivar en amplios sectores de la población la preocupación por los peligros que corren sus hijos, ya sea por las patotas violadoras o el narcotráfico, que lógicamente siempre se asocia en el imaginario colectivo con dirigentes vinculados al gobierno que no les responde.

Pueden con todo, pero hay algo con lo que no, es la memoria de todos los catamarqueños; que aunque intenten silenciarla o reprimirla, ella hace su trabajo y cada tanto nos recuerda lo que ya nos pasó, los olvidos que ellos intentan esconder, en las cavernas más profundas de nuestras conciencias, las heridas traumáticas de familias enteras, aquellas que siguen señalando muchas sus promesas incumplidas, de sus deudas impagas, las calumnias más infames, de estos, que son los fantasmas que siguen aquí entre nosotros; peligrosamente otra vez juntos.

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