Parejas en conflicto: La Reconciliación

Cristian había llegado a consulta, llorando, destruido, decidido a poner fin a su relación de tres años, habían pasado solo 11 días desde ese día, aun soñaba con Andrea, todavía quedaba en su mirada sus cabellos y en su cama el perfume de ella, se dio cuenta que inminentemente debía retornar a ella. No podía más…

POR BRUNO JEREZ PSICOLOGO & ABOGADO
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La reconciliación encierra muchas esperanzas y autoengaños, son por lo general momentos pasionales, sexuales, intensos, un reencuentro reconciliatorio enciende la esperanza de completitud, sutura la herida de la soledad y alivia el existir, fogonea al amor y reafirma el enamoramiento.

La primera impresión en la mente de un reconciliante; es que una vez que se ha regresado a la pareja es como comenzar de nuevo, eso es falso, existen en la memoria aspectos o huellas imposibles de erradicar.

Huellas mnémicas hermosas, como también huellas ominosas, lúgubres, heridas que se han dejado en torno a la circulación egoísta de cada uno. Es el momento donde más promesas se hacen el uno al otro, promesas vacías, que a la postre quedarán sin materia.

Van a seguir saliendo a flote los resentimientos del pasado, a veces compulsivamente. Ante cualquier pequeñez, se pueden enojar y recordar el pasado negativo de la pareja y de la familia (como si aún estuviera vigente el agravio) sin haber perdonado... o perdonado deficitariamente.

Muchas veces la reconciliación se encuentra enmascarada en un regreso a la relación solo para mantener la misma situación de comodidad, bajo la máscara de extrañar al otro o seguir queriendo a la pareja.

O de otra manera la reconciliación esconde una forma de venganza, retornar al lado del otro sólo para hacerle la vida imposible o para vengarse de las situaciones del pasado. "Ahora que regresamos le voy a hacer lo mismo para que sienta lo que se siente”.

En otras situaciones se regresa a la pareja por compasión o lástima o por hacerle un favor al otro. También puede ser para evitar el ¿qué dirán? o el chimenterío social, o esquivar el ojo atento. Suponer que todos los problemas que dan lugar a la ruptura se arreglan teniendo intimidad, es también un falso concepto. Una "reconciliación sexual" puede ser solo "carnalidad”.

A veces alguien puede tener la idea de que su pareja (o ex-pareja) realmente quiere la reconciliación, y eso no es del todo cierto, en un gran porcentaje de casos.

Para algunos terminar y reconciliarse una y otra vez es tan doloroso que destruye la paciencia, aunque sobreviva el amor, agota el mismo espíritu, destruye la convivencia armónica.

En otros casos existe una errónea idea que se sigue amando a la pareja, pero... solo es costumbre. También en una reconciliación se intenta volver a esos mejores momentos sin percatarse que "el pasado ya pasó”, que solo existe el aquí y ahora, con las nuevas contingencias actuales.

En otros casos sucede que la balanza amorosa se inclina más a un lado que al otro, es decir, que el amor o enamoramiento sea solo de parte de uno de los miembros. Para amar se necesitan dos.

Un caso por demás frecuente es regresar únicamente por el supuesto bienestar de los hijos. Si la pareja está bien, los hijos lo estarán, pero no al revés. Me pregunto: es justo sacrificarse personalmente como un ser individual a pasar la vida a la par de una persona que no se ama, solo por las apariencias o para mantener un statu quo frente a los hijos, creyendo que esa situación los beneficia?

Regresar únicamente para recuperar los bienes materiales o las comodidades ambientales, sociales o económicas y nada más, sin realmente amar a la pareja, ni mucho menos intentar cambiar o evolucionar en pareja.

Otro caso frecuente es la fobia a la soledad, es el caso en el cual se reconcilia o se está con la pareja por miedo a la soledad o ser co-dependientes emocionales. Sostener que la pareja es la única persona que le va a entender en el terreno: espiritual, familiar, psicológico, social, sexual, económico y que nadie más en el mundo podrá llenar ese vacío.

Un examen minucioso de los comportamientos y determinantes de las parejas me inducen a creer que una verdadera reconciliación es posible cuando: Mas allá de lastimada que esté relación, cada quien puede asumir que tuvo una parte de responsabilidad personal que le llevó al estado de conflicto, desde un punto dialectico, comunicativo y en ejercicio de los propios e individuales determinantes que llevan al conflicto, haciéndolos consientes.

Asimismo ambos miembros deberían estar conscientes de los temas y los problemas tanto de los propios, de los de su pareja y de los más frecuentes que les llevaron al conflicto, tratando de buscar soluciones distintas a viejos problemas.

Es importante saber que todas las separaciones influyen y cambian a las personas, la separación hace pensar, decidir en forma personal pero que una vez que se ha retornado a la relación ambos necesitan trabajar de forma conjunta para solucionar los problemas y liberar o cerrar ciclos emocionales negativos y "vivir el aquí y ahora”.

Tener proyectos individuales y en pareja, expresarlos y compartirlos para crecer a pesar de la crisis. Desechar aquello que no funciona y mucho menos "construir sobre lo que no existe”. Invertir tiempo, dinero y esfuerzo en reconstruir nuevamente la relación. Sobretodo poner un esfuerzo más grande en comparación con la primera vez que inició la relación de pareja. Realizar un viaje, hacer un bello regalo, posponer actividades para estar con él o ella. El eje fundamental o contenido pétreo es el respeto del otro tal como es y amarlo tal cual es sin pretender cambiarlo.  Sin lugar a dudas la reconciliación es posible.

Por BRUNO JEREZ. PSICOLOGO-ABOGADO.

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