La parroquia del Sagrado Corazón de Jesús tiene nuevo párroco
El domingo 26 de marzo, durante misa presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, asumiócomo nuevo párroco del Sagrado Corazón de Jesús, el Pbro. Julio Murúa.
La Eucaristía fue concelebrada por párroco saliente, Pbro.
Juan Olmos, y el Pbro. José Antonio Díaz, Vicario Episcopal de Pastoral.
El templo ubicado en calle 1 de Mayo, entre avenida Güemes y
calle La Rioja, frente a la plaza 25 de Agosto, se vio colmado de fieles
provenientes de las cuatro comunidades que conforman la parroquia, quienes se
dieron cita para despedir al P. Juan Olmos, y darle la bienvenida al P. Murúa.
Con la lectura del decreto, dio inicio la celebración,
seguido por la bendición del agua con la que el nuevo párroco bendijo a todos
los fieles presentes. Durante la Liturgia de la Palabra, el Obispo le hizo
entrega del Libro de la Palabra de Dios para que proclame el Evangelio a la
comunidad.
En su homilía, Mons. Urbanc agradeció al P. Olmos el trabajo
realizado en la parroquia durante estos seis años y la disponibilidad del P.
Murúa al aceptar esta nueva tarea que le encomendó.
Reflexionando a la luz de la Palabra proclamada, destacó la
figura del Pastor, "que vive en medio de las ovejas, va adelante para guiarlas
y atrás para buscar y animar a las que pierden el camino”.
Animó al P. Murúa a ser también el guía y formador de la
comunidad, ayudando a los fieles a encontrar a Dios en los hermanos y la
alegría de la vida en comunidad.
Luego, el nuevo párroco realizó la profesión de fe y la
renovación de sus promesas sacerdotales frente a la comunidad y al Pastor
Diocesano, quien, a continuación, le entregó los óleos sagrados, el cáliz, la
patena y las llaves del sagrario.
Antes de la bendición final, el flamante párroco expresó
unas palabras de agradecimiento a los fieles venidos desde el departamento Fray
Mamerto Esquiú, donde fue párroco los últimos seis años, y a las comunidades
del Sagrado Corazón que lo reciben en su nuevo destino.
Al finalizar la celebración se realizó un fraterno brindis
de bienvenida a la canasta.