En mil pedazos
Finalmente el FCS se partió. Todo comenzó el 13 de marzo y lo que se preveía que pasaría duró sus buenos meses, hasta ayer. Los Celestes no votaron al candidato a presidente de bloque propuesto por los Renovadores y otros pocos disidentes. Hubo tres deserciones: Cecilia Porta, Jorge Bonaterra y Raúl Guzmán.
La sabiduría popular lo sentencia muy bien: “muerto el perro, muerta la rabia”. La derrota que sufrió el FCS el 13 de marzo pasado mató el interés que unía a distintos sectores políticos provinciales. Sin gobierno, para muchos de los que allí se enrolaban, no hay más motivos para permanecer.
Lo que pasó ayer en la Cámara de Diputados a la hora de elegir las nuevas autoridades del bloque del FCS fue solo la certificación de que esa fuerza política no existe más, que quienes invocan esa pertenencia son partes de un rompecabezas incompatibles; sino vea, los legisladores de la Línea Celeste no votaron al candidato a presidente de bloque propuesto por los Renovadores y otros pocos disidentes, Pablo Sánchez.
Paralelamente a ese quiebre, que marca un quiebre entre los dos sectores principales del radicalismo provincial, los legisladores no radicales que llegaron a una banca en la Cámara Baja en las boletas del FCS, Cecilia Porta de Salas, Jorge Bonaterra y Raúl Guzmán, directamente se apartaron de eso grave que pasa dentro del radicalismo y apoyaron al candidato del FPV/PJ, Néstor Tomassi.
Pero no todo terminó allí en lo que formalmente mañana pasará a ser oposición. Se especula como seguro que próximamente la Línea Celeste anunciará la conformación de un bloque propio, separado del que integraran Renovadores; ya lo hicieron Raúl Guzmán, Cecilia Porta de Salas y Jorge Bonaterra.
Sin unidad de acción, ni dentro ni fuera del radicalismo, no hay FCS; casi como decir que sin perro no hay rabia.