¿Pelea de titanes?

Desde el radicalismo ya se habla del poderío que ejercen Eduardo Brizuela del Moral y Oscar Castillo, dos bandos distintos – Renovador y Celeste- que comparten los mismos colores políticos y se podría decir las mismas preferencias: el poder. Para un dirigente que forma parte de un sector minoritario de la UCR, Castillo pretende desgastar a Brizuela del Moral para posicionarse para el 2015.

Castillo, Brizuela y Guzmán
POLITICA

Todo es posible, nada es en vano. La actualidad del radicalismo local da qué hablar. Dos potencias que en los últimos años perdieron fuerzas vuelven a recobrar protagonismo luego de que el radicalismo perdiera varios partidos seguidos.

Eduardo Brizuela del Moral y Oscar Castillo, son las figuras máximas con las que hoy cuenta el Frente Cívico y Social, pero ambos ambicionan el poder, lo que crea internas que aún no se han resuelto.

Pero lo cierto es que también están las minorías, esas que estas grandes potencias se niegan a escuchar. De allí parten ciertas consideraciones que es preciso tener en cuenta.

De acuerdo al planteo realizado por el dirigente radical Marcelo Aragón Juárez, presidente de la mesa Raúl Alfonsín, el senador nacional Oscar Castillo busca embarrar la cancha a Brizuela del Moral con la finalidad de posicionarse de cara al 2015.

“Esta idea del senador Castillo de poner la fórmula  Brizuela-Ricardo Guzmán nuevamente no es más que una testarudez o mala intención a  los fines de desgastar la imagen de Brizuela del Moral y de esta manera acomodar su cuerpo para el 2015”, lanzó el dirigente.

Lo cierto es que estas declaraciones dejan al descubierto la desconfianza reinante que existe en relación a las figuras eternas que tuvo el radicalismo desde hace décadas. Ya nadie cree en nadie. Ya lo dijo Aragón Juárez: “Sin lugar a dudas hay muchas intenciones ocultas, con demasiada generosidad hasta el santo desconfía”.

Y para finalizar, como si esta desconfianza fuera poca, el dirigente se despachó advirtiendo que si el Frente Cívico no apela al cambio, la gente no votará al radicalismo por más que “la sociedad esté cansada y desilusionada con el gobierno actual”.

Todavía es imborrable para los radicales las derrotas electorales en manos del Frente para la Victoria, pero más imborrables consideran aún las marcas territoriales de sus referentes. Lo claro es que las minorías no quieren figuritas repetidas.

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