El periplo del fútbol, de juego aristocrático a deporte de masas
En su forma moderna nació en Inglaterra pero, como lo confirma el Mundial que se está jugando actualmente en Brasil, esa nación fue perdiendo poco a poco primero la exclusividad y luego la supremacía.
Muchas naciones reivindican la invención el fútbol: los italianos, y más en especial los florentinos, con el calcio, juego tadicional muy violento; los franceses, con la soule (posible antecesor del fútbol y del rugby) que se jugaba también con brutalidad. Pero es indudablemente Inglaterra la que vio nacer el juego, al menos bajo su forma moderna.
El nombre aparece a fines de la Edad Media y se lo encuentra bajo la pluma de Shakespeare (en el Rey Lear, I, 4, el conde de Kent insulta al odioso intentendente, tratándolo de "vil jugador de football", antes de hacerle una zancadilla).
Fútbol y revolución industrial
La difusión del fútbol sigue a los ingenieros y hombres de negocios británicos empleados en los astilleros y puertos europeos, y luego en los sudamericanos. También pasa a Suiza, país donde están implantadas numerosas escuelas inglesas.
Los clubes fundados por los británicos expatriados se abren progresivamente a los extranjeros, como Nápoles o Génova, en Italia, o Le Havre, primer club francés (1872). Sus colores "cielo y marino" son el fruto de un delicado compromiso entre ex estudiantes de Oxford, que llevan todavía hoy las camisetas azul oscuro (dark blue), y los de Cambridge, adeptos al celeste (light blue).
Progresivamente, esos clubes se abren a los "locales", mientras que muchos aristócratas e industriales anglófilos crean los suyos propios. Su estructuración sin embargo es más tardía, y en Francia Jules Rimet jugará en ello un rol de motorizador.
El primer partido internacional del equipo de Francia se disputa en Bruselas, el 1º de mayo de 1904, contra Bélgica, y termina en empate, 3 a 3. La primera victoria francesa tiene lugar algunos meses más tarde, contra Suiza, el 12 de febrero de 1905.
Los jugadores no gozaban entonces de las consideraciones de sus sucesores en la actualidad: durante otro partido contra Bélgica, el arquero, Crozier, llamado bajo bandera, ¡debe dejar el terreno de juego antes de que termine el partido para regresar a tiempo a su regimiento! Si Francia puede resistir a ciertos equipos continentales, no sucede lo mismo ante Inglaterra que en 1906 la bombardea 15 a 0, ¡y reincide en 1908 (12 a 0)!
Convencidos de su superioridad, los británicos se mantienen a distancia de las organizaciones internacionales que se van creando, y boicotean la FIFA en 1920 para protestar contra la reincorporación de Alemania y de Austria, luego contra el falso amateurismo practicado en las Olimpíadas, de las que los jugadores profesionales no podían participar.
La gran época británica se termina a los ojos del mundo en 1950, cuando Inglaterra es vencida en la Copa del Mundo por Estados Unidos. Por entonces hace ya tiempo que el fútbol no es más un asunto de gentlemen de Oxford o Cambridge...
La victoria de Francia en 1998, con un equipo multicolor "black-blanc-beur" (negro, blanco, árabe), dio testimonio d ela apertura del pueblo francés... sin por ello solucionar las dificultades de integración de las minorías surgidas de la inmigración africana. Y en 2010 la organización del Mundial de Fútbol por primera vez en Africa, en la Nación arcoíris de Nelson Mandela, puso de relieve las promesas del continente negro.