El peronismo andalgalense, desaparecido
Si hay una institución que literalmente ha dejado de existir, si es que alguna vez existió en estos últimos tiempos, es el legendario Partido Justicialista de la ciudad de Andalgalá, protagonista indiscutido de las glorias del pasado reciente en beneficio de la gente más necesitada.
POLITICA
En la actualidad, y en virtud de confusas componendas entre "sectores” que no son tales, sino absurdas virtualidades, se ha conformado a las apuradas una comisión del Consejo Departamental para ubicar solamente a algunos dirigentes y, salvo contadísimas excepciones, nadie sabe cómo se integra.
Lo que sí se sabe e irrita sobremanera es la marginación que han sufrido muchos dirigentes históricos y doctrinarios que sistemática e intencionalmente han sido dejados de lado, como para que el peronismo local se quede vacío de contenido, de ideologías, de acciones…y de gente.
Hasta la casa, denominada "La Casa de Todos", ha sido entregada a un infame okupa que la habita desde la época del nefasto Luis Prol y que cada día se hace más difícil desalojar.
En Andalgalá hubo PASO, las que en lugar de unir al peronismo lo ha atomizado aún más, porque la verdadera interna la han generado y financiado desde la Capital. Y los resultados se han visto en los números electorales y el enorme enojo que aún persiste entre la dirigencia y militancia en general que literalmente se siente usada por quienes hoy ostentan el poder y siguen fogoneando una interna que ya no tiene sentido.
Haciéndonos eco de las voces, el gran problema del peronismo andalgalense es la falta de incentivo o motivación para la acción en conjunto, y la obstinada postura de que cada uno de manera individual, quiere hacer su propio negocio, aunque sea en perjuicio del conjunto, y esos mismos hacen malabares para acomodarse con el poder de turno para lograr objetivos personales.
En ese sentido, sería bueno que aquellos que han logrado espacios de poder por el peronismo y gracias al trabajo y sacrificio de muchísimas personas hoy ignoradas, dejaran de lado sus intereses personales y se acuerden de esa gente que los encumbró y que hoy está pasando necesidades económicas, políticas y sociales.
Sería bueno, además, que recuerden que la política no terminó en octubre y que en menos de dos años (habrá elecciones) tendrán que volver a abrevar de las fuentes y del basamento del poder, que debe ser un medio para el beneficio de conjunto y no un medio de enriquecimiento súbito.
Lo que pasa en Andalgalá es proverbial, ya que en ningún otro lado ocurre tal abandono, desesperanza, indefensión y ninguneo.
Los que opinan, coinciden que con este cuadro de situación, Páez se cansará de ganar elecciones. Y no están muy errados. Así se percibe, así se vivencia y así se describe.