Piden tomar medidas para preservar el Ginkgo Biloba
Santa María © El Ginkgo Biloba es un árbol que se encuentra en nuestra plaza principal y hoy está siendo atacado por una planta llamada Clavel del Aire, que según el Ingeniero Luis Fernando Albarracín, la estaría secando a algunas de sus ramas.
El ingeniero Albarracín advirtió que se tiene que sacar
urgente esta plantas denominadas clavel del aire, que es una planta
parasitaria, ya que estaría secando varias de las ramas de este legendario
Ginkgo Biloba.
Ginkgo Biloba, Ginkgo o árbol de los cuarenta escudos es un
árbol único en el mundo, sin parientes vivos. Está muchas veces clasificado en
su propia división, Ginkgophyta, siendo el único miembro de la clase
Ginkgopsida, orden Ginkgoales, familia Ginkgoaceae, género Ginkgo. La especie
Ginkgo biloba constituye uno de los mejores ejemplos de relicto o fósil
viviente conocidos.
Árbol caducifolio de porte mediano, puede alcanzar 35 m de
altura, con copa estrecha, algo piramidal y formada por uno o varios troncos.
Sus ramas, generalmente rectas y empinadas, son gruesas y rígidas ya en los
ejemplares jóvenes, aunque la ramificación en éstos suele ser laxa, e incluso
pobre. La corteza es de color pardo grisácea o pardo oscura, con surcos y
hendiduras muy marcadas.
Las hojas, de color verde claro y de entre 5-15 cm, son
planas y en forma de abanico con nervadura dicotómica; las nacidas en los
brotes largos suelen presentar muescas o lóbulos.
Los sexos están separados, presentando los ejemplares
masculinos inflorescencias amarillas agrupadas en amentos cilíndricos, muy
numerosos y que nacen en los brotes cortos. En los femeninos, las flores se
encuentran en grupos de 2 ó 3, produciendo una semilla blanda de color marrón
amarillento y textura carnosa que suele confundirse con una drupa, tornándose
al madurar verde grisáceas; la cual es comestible. Al abrirlas, despiden un
olor rancio ya que contienen ácido butírico.
Tratándose de una gimnosperma, sus semillas no se forman en
un ovario cerrado con una pared que las protege. Botanicamente, las estructuras
parecidas a drupas que produce la planta femenina no son «frutos», pero son
semillas con un caparazón de dos capas, una carnosa y blanda (sarcotesta) y
otra dura interna (sclerotesta).
Dentro de esta última está el protalo de color verde claro y
que constituye la parte comestible del «fruto». Está rodeado por una fina
envoltura más o menos traslúcida de color pardo-anaranjado; el embrión se sitúa
en posición apical.
Es una especie muy longeva; se han localizado algunos ejemplares
con más de 2.500 años. Se necesita que tenga un ambiente húmedo para poder
crecer.