…pocas hostias…
Muchos dirigentes kirchneristas, peronistas y advenedizos de ocasión son los que aspiran a integrar las listas de candidatos provinciales del oficialismo, en octubre próximo. Entre los diputados aspirantes a la reelección, prácticamente todos a los que se les termina el mandato, se suman los nuevos de distintos sectores a los que hay que conformar.
Salvo Marcelo Rivera, que quedaría fuera de juego, y Raúl Chico, que aspira a ocupar la senaduría por Santa María, prácticamente todos los diputados del interbloque oficialista aspiran a ser reelectos en las bancas que ocupan desde diciembre de 2009 (Hugo Argerich; Verónica Mercado; Julio Cabur; Ramón Horacio Sierralta; Egle Altamirano; Silvia Moreta, y Roberto Perrota).
Pertenecen a distintos sectores de la trama oficialistas: kirchneristas, meristas, renovadores y hasta del saadismo, al menos así fichan políticamente.
El problema es que no todos pueden ser reelectos; aunque sus avales los emitan sectores que deben ser respetados a la hora de la distribución de los espacios.
En octubre próximo se eligen 21 diputados provinciales que deberán, en principio, repartirse entre mayoría y minería. En marzo del 2009, cuando fueron electos estos legisladores que en diciembre cumplen mandato, los votos determinaron 12 bancas para la mayoría (FCS) y 9 para la minoría (FPV-PJ).
O sea que si el patrón se repite, y el kirchnerismo obtiene la mayoría, tendría para repartir 12 bancas en las que hay que dar cabida a los aspirantes a la reelección, a los nuevos propuestos por los distintos sectores del kirchnerismo y del peronismo, más los dirigentes de los partidos y agrupaciones progresistas que se encolumnan en el kirchnerismo.
En el caso del peronismo, constituye una cuestión compleja. Al kirchnerismo siempre le gustó diferenciarse del peronismo, sobre todo de sus principales dirigentes. Ahora en el gobierno provincial es necesario sumar a ese electorado, que por distintos motivos mantiene lazos con esa dirigencia que ya avisó que competirá en la interna peronista, si hay, o por fuera de las listas del oficialismo.
Son muchos los que creen que una tercera opción, por fuera de las estructuras tradicionales, en esta instancia de octubre tendría una aceptación importante, porque serviría para que radicales y peronistas enojados, molestos, canalicen por ahí su disconformidad. Todo un tema que merece análisis, más teniendo en cuenta que Luis Barrionuevo seguramente optará por esa posibilidad electoral a la que se ve obligado por sus arreglos nacionales que le reclaman “poner el pecho” aquí en Catamarca.
Aunque es cierto, el oficialismo dispone de posibilidades extras para tranquilizar los ánimos de todos, no se advierte que la celeridad de un oficialismo para la toma de decisiones ante el problema de las pocas hostias ante tanto diablo suelto. Por caso, hasta la fecha no se sabe que los candidatos a senadores estén resueltos o más o menos perfilados.
Todos en el oficialismo hablan de la necesidad de ganar el Senado provincial, pero esas ansias contrastan con la indefinición de los candidatos que a estas alturas ya deberían estar caminando los departamentos, bien aprovisionados con recursos de todo tipo.