Poetas Argentinos: "Cincuenta y cinco años del cumple y los chicos"

Una de las canciones más presentes en el inconsciente musical argentino de varias generaciones y que se renueva constantemente debido a sus nuevos registros en grabaciones, es sin dudas: "Que se vengan los chicos" del Autor y Compositor Eugenio Inchausti

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Según nos cuenta el maestro Inchausti, sentado al mismo piano donde compuso tantas obras : "La noche del 31 de Enero de 1968, cuando volvía en un taxi a casa desde el sanatorio donde había nacido mi hijo Ignacio, ya venía tarareando la melodía sin ninguna letra todavía. Llegué a casa y me fui directamente al piano y toco esa melodía; y a medida que tocaba iba diciendo palabras sueltas, pero en ningún momento pensé en componer una canción para mi hijo, me salió natural y espontáneamente".

La canción compuesta por Inchausti en ritmo de bailecito parece que con el tiempo le dio con el gusto al autor porque chicos y grandes de todo el país saben hasta el día de hoy la canción y la cantan y corean el los espectáculos musicales donde la recrean los innumerables artistas: solistas, conjuntos musicales, coros, conjuntos vocales y hasta coros de muchas escuelas de nuestro país y varios países de habla hispana.

"Mientras estaba en el piano esa noche pensaba que quería que al cumpleaños de mi hijo no solo vinieran los hijos de amigos y familiares o compañeritos del colegio, sino los chicos de todo el mundo y naturalmente me fue saliendo en ritmo de bailecito que era un ritmo folklórico que nunca había compuesto hasta el momento".

Y la magia de la canción siguió su curso sin pausa porque cuenta Eugenio Inchausti que al día siguiente tuvo ensayo con Los Arroyeños, conjunto vocal que marcó un gran momento en donde los conjuntos vocales folklóricos eran muchos y de gran calidad interpretativa y de elección de repertorio; "allí se los muestro como un entretenimiento y no con la ambición de que lo cantáramos (cuenta el autor) y se pusieron todos locos al escucharlo. Al día siguiente va Mercedes Sosa que era paciente de mi hermana Ana Leticia (fonoaudióloga) quien le cantó una parte del tema... Ayyy! y Mercedes se volvió loca y fue la primera que la grabó junto a Los Arroyeños quienes le hicimos coros". Mercedes Sosa era una visionaria porque "también grabó primero que nosotros inclusive: Cuando muere el angelito", chacarera que compuso Inchausti para su niño Ramiro que partió muy pequeño y a quién Mercedes Sosa tuvo en brazos y por eso el desgarrador canto que ella hace como un lamento al comenzar su interpretación.

Un día Gonzalo: su otro hijo varón -ya que también tiene a su hija menor Lourdes- lo increpa y le dice: "por qué a mi no me hiciste nada? "y yo le dije siiii, te hice esta canción, y lo primero que tenía a mano era "El sapo anticuado", y siempre les contaba a todos que a su hermano le había hecho "Que se vengan los chicos y a él El sapo... nunca pude arreglar esa metida de pata" cuenta el autor.

Le pregunto al creador de la canción que nos cuente algo que le haya sucedido con el tema, algo destacado entre tantas anécdotas y vivencias con el mismo y nos contó que "una vez estaba en San Nicolás (provincia de Buenos aires, de donde es oriundo) y tuve que ir a hacer un arreglo al auto a Villa Constitución que queda a quince kilómetros de ahí y dejo el auto en el taller y el dueño me dice que iba a tardar unas tres horas en arreglarlo y que podía ir a pocas cuadras a tomar algo cerca del río, en el camino paso por el Colegio La Misericordia que era de monjas y al pasar escucho que estaban cantando Que se vengan los chicos, entonces me trepo por esos ventanales altos y cuando me ve la monja maestra me dice: váyase de ahí degenerado! porque era un colegio de chicas y creyó que yo me había subido a espiar a las alumnas y me dio tanta vergüenza que me bajé y me fui, pero cuando llegué al río me dije: esto no puede ser así; vuelvo al colegio y toco el timbre y me atiende otra monja y le explico lo sucedido. La llama a la profesora de música y cuando vino me miraba como para retarme pero allí le cuento que esa canción era mía, así que después de eso, todas me pedían autógrafos y les tuve que firmar el libro de visitas al colegio, en fin... una de tantas vivencias que tuve con esa canción".

Pero el bailecito dedicado a su hijo también tuvo su programa de televisión durante cinco años y medio con ese nombre y protagonizado por Los Arroyeños, conjunto del cuál fueron fundadores Eugenio junto a su hermano Chani Inchausti. La idea surgió de María Herminia Avellaneda (directora general de Canal 7) y de Miguel Ángel Merellano, quienes habían ido a escuchar al conjunto en un espectáculo que hacían en el teatro del Hotel Bauen y que se titulaba como la canción. En ese programa televisivo Los Arroyeños desarrollaron un trabajo de enseñanza de los ritmos e instrumentos folklóricos argentinos y latinoamericanos con canciones compuestas por Eugenio Inchausti especialmente para el programa y con concursos de niños que cantaban o tocaban algún instrumento; programa del cual una vez participó Luciano Pereira y donde salió ganador llevándose una guitarra de premio.

Pero la canción supera al paso de los años y desafía constantemente al olvido lógico del tiempo y el cambio de generaciones, pero en los últimos años ha sido reversionada por numerosos intérpretes entre los que podemos nombrar algunos como Piñón Fijo, Soledad Pastorutti, Topa y el joven cantor Milo que la interpretó en Cosquín hace unos días coreado por un multigeneracional público en la Plaza Próspero Molina. Digamos que al cumpleaños número 55, todos los chicos y los grandes siguen cantando la canción que Eugenio Inchausti le compusiera en el mismo día en que nació, a su hijo.

Federico de la Vega

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