Policía que buscaba a dos hermanos pudo haber terminado asesinado
Fueron segundos de terror. De no ser porque el arma reglamentaria no tenía balas en la recámara y además porque tenía el seguro puesto, seguramente un policía pudo haber sido ultimado a quemarropa. Es que dos hermanos, menores de edad, lo golpearon con una piedra, le quitaron el arma y, afortunadamente sin éxito, le gatillaron en la cabeza al menos cuatro veces.
El hecho ocurrió ayer a la tarde cuando una mujer concurrió a la comisaría a denunciar que sus dos hijos de 13 y 14 años habían desaparecido de su hogar. De inmediato se inició una búsqueda por la zona norte de la ciudad. Al cabo de unos minutos los menores fueron vistos por un policía en inmediaciones del Hogar Escuela.
Al ver al uniformado, los chicos comenzaron a escapar hasta que luego de una persecución fueron interceptados en inmediaciones del Polideportivo Capital. En ese lugar, uno de los menores lanzó una piedra de importante tamaño que impactó en el casco del policía, derribándolo al suelo. No conformes con ello, los hermanos se abalanzaron contra el uniformado, comenzaron a golpearlo ferozmente, y uno de ellos le robó el arma reglamentaria. Sacados y presos de la furia, le apuntaron y le gatillaron al menos en cuatro oportunidades.
Afortunadamente el revolver tenía el seguro puesto y el policía no fue herido. En cuestión de minutos, llegaron al lugar varios refuerzos y los hermanos violentos fueron arrestados y llevados a la comisaría. Horas después recuperaron la libertad por orden del Juzgado del Menor y la Familia.