Policía Infantil, la experiencia en Andalgalá
Andalgalá © La noticia de la creación de la Policía infanto-juvenil en la provincia no ha resultado extraña para la comunidad de Andalgalá, ya que hace algunos años, la institución funcionaba en la ciudad, logrando sorprendentes resultados en términos de formación y disciplina en niños y adolescentes, marcando ponderables diferencias en la población infantil.
El emprendimiento respondió a la iniciativa de
La gente no termina de entender por qué en la provincia se
producen tantos cuestionamientos por una actividad educativa que responde a los
lineamientos de su creación, es decir, "elevar el espíritu patriótico y
cultural, apoyando la educación escolar y familiar a través de múltiples
actividades que contemplan todos los derechos del niño y promueven su
acercamiento comunitario, inculcándole valores y el respeto de las normas
sociales para una armónica convivencia en sociedad".
Las prácticas "estarán relacionadas con acciones de
carácter preventivo, tales como charlas, talleres sobre protección y
conservación del medio ambiente, primeros auxilios, derechos y deberes del
niño, drogadicción, alcoholismo, seguridad vial, etc. y participación de
actividades sociales dentro y fuera de la institución policial, visitas guiadas
a instituciones de servicio social, entre otras actividades de carácter
deportivo, artístico y recreativo".
En la "experiencia Andalgalá”, por supuesto que los chicos
no iban solos, detrás de estas experiencias estaban los padres organizando
kermeses para comprar los trajes de policías y, sobre todo, está el imaginario
autoritario con el que se identifican.
Si se trata de mantener a los chicos alejados de las malas
compañías y la vida anónima de la calle, más vale que la formación comience
desde chiquitos y vincularlos a otras experiencias morales.
En ese sentido, las escuelas de policía infantil se postulan
como una buena opción en las sociedades amenazadas por el "crimen y la droga”.
Al mismo tiempo, se refuerza una vieja idea que propone pensar a las policías
más allá de la sociedad civil, como una gran familia y una vocación.
Un paradigma que niega el estatus de ciudadano y trabajador
al policía. Un policía es un servidor público dispuesto a cuidarle la espalda
al funcionario de turno del resto de la sociedad.
Pocos años duró la experiencia y cuando se eliminó, muchos
fueron los lamentos de alumnos y padres que veían naufragar altos sueños de
correcta formación humana, profesional y social.