Preocupación por la droga
Andalgalá © Recientes hechos que han tomado estado público provincial, como la sospechosa e incomprensible caída de una avioneta en el monte de Huaco en inmediaciones de la pista de aterrizaje, la detención de algunos sujetos que retiraban encomiendas con droga de la ventanilla de una empresa de trasporte de pasajeros y se activó la pesquisa para detener al que debe retirar otras encomiendas.
Todo esto ha generado mucha preocupación en el pensamiento
colectivo de la comunidad de Andalgalá porque con esas movidas, está quedando
demostrado cada vez más, que esta ciudad y su zona de influencia, ha dejado de
ser un lugar de consumo para convertirse poco a poco en un espacio de
comercialización de estupefacientes; porque además no es la primera vez que
ocurren estas cosas.
Si a ello le sumamos la cantidad casi cotidiana de hechos
delictivos protagonizados por jóvenes y adolescentes que actúan en su gran
mayoría bajo evidentes efectos de diversas sustancias, por el patrón de los
trastornos de su conducta, los temores recrudecen, y hoy se siente como que ya
no se puede vivir sin rejas ni elementos
contundentes en las casas en las casas, considerando que dichos menores se
saben inimputables y por lo tanto, dueños de las calles, se justifican
ampliamente los temores de la gente.
A través de los medios locales de comunicación, diariamente
la población se informa o dá cuenta de diversos hechos de violencia en contra
de las personas o de la propiedad, frecuencia alarmante si se considera que
Andalgalá es una ciudad emergente, pero aún pequeña, demográfica y
urbanísticamente.
En ese marco,
El tema central del debate es el accionar de los
legisladores provinciales que no trabajan de cara a la realidad que hoy se vive
en la provincia, y una de las cosas que deberían hacer es, actualizar la
legislación vigente en materia de minoridad, de procedimientos judiciales y
redimensionar el rol del personal policial.
Por esa mora existente, la imagen de los diputados y
senadores es muy mala en la consideración popular, sin mencionar el nulo
prestigio de estos hacedores de leyes que no hacen ninguna ley.