Con la presentación de “Guarda-polvos”, Víctor Martínez invitó a repensar la educación
El Día del Maestro, el viernes 11 de septiembre, fue la jornada elegida por el docente, escritor, investigador y documentalista Víctor Leopoldo Martínez para presentar en Catamarca “Guarda-polvos. Aorta pedagógica de la dependencia”, un ensayo en tres tomos sobre la educación argentina.
La presentación se llevó a cabo en la sala Ezequiel Soria
del Cine Teatro Catamarca y contó con un buen marco de público que siguió con
interés los distintos momentos que tuvo el acto, que incluyó la bienvenida por
parte del director del diario El Esquiú, Diego Herrera, la proyección de dos
cortometrajes realizados por Martínez junto a alumnos de escuelas de la ciudad
de Buenos Aires, las palabras del autor y un emotivo racconto de experiencias
de parte de maestros rurales catamarqueños.
En "Guarda-polvos” Martínez analiza los males de la
educación argentina, intentando despojarse del "manual del colonizador”, algo
que le costó trabajo puesto que, como todos los que se educaron en el sistema
educativo nacional, también su formación tuvo esa influencia.
Martínez lamentó que el modelo educativo argentino mantenga,
desde mediados del siglo XIX, su dependencia del modelo europeo e instó a
repensar la educación como "un hecho político”.
"Es necesario rediscutir toda la educación argentina,
pensándola desde el lugar de argentinos y latinoamericanos que queremos ser. La
falencia de nuestro sistema educativo está en los contenidos. Las formas han
ido cambiando pero no el fondo, que son los contenidos, donde está nuestra
dependencia cultural y de pensamiento”, señaló.
Promediando la presentación y para aludir a un capítulo de
su obra denominado "Aroma de jarillal” invitó a Fernando Oscar Salcedo, maestro
rural en el Impenetrable Chaqueño; Julio Argentino Flores, maestro de la
escuela de Punta del Agua, en Tinogasta; Antonio Ignacio Molina, maestro en
Caleta Olivia; y Mamerto Rodríguez, maestro en Alto de
Con esos testimonios, todos de maestros catamarqueños
egresados de la escuela Normal Fray Mamerto Esquiú, la presentación asumió una
forma de homenaje a esos docentes que hacen Patria desde su compromiso con la
educación rural. Y dejó un resquicio de esperanza para buscar alternativas a
los males que aquejan la educación argentina.