Prevención y seguridad vial, en rojo

El año 2016 terminó con una estadística dolorosa: 89 víctimas de accidentes de tránsito, algo así como 7,5 muertos por mes por esta causa.

POLICIALES

En su mayoría, los protagonistas fueron motociclistas  que más allá de la fatalidad, infringieron normas y conductas viales. Y lejos de amenguarse este flagelo, en lo que va del nuevo año, ya fallecieron 5 personas por esta causa.

Lo curioso es que estamos en la mitad de la década declarada "Decenio de Acción para la Seguridad Vial” por las Naciones Unidas (2011-2020). Argentina, como país miembro del organismo internacional adhirió al compromiso de  disminuir en un 50% los fallecimientos por accidentes. Poco y nada se hizo al respecto. Y en Catamarca, mucho menos. La Provincia está muy arriba de la media nacional al respecto.

Evidentemente, el tema no es política de Estado y los escasos esfuerzos que se hacen este sentido -llámese campañas de prevención, educación vial, información en las escuelas, acciones en camineras y rutas provinciales y nacionales- están lejos de cumplir con su cometido. Tampoco las organizaciones civiles parecen hacer nada al respecto; y  en  honor a la verdad, los ciudadanos mucho menos. Subir a una motocicleta más de dos personas, sin casco, sin las medidas de seguridad mínimas, con niños, infringir las normas de tránsito básicas, son claros atentados cotidianos a la vida.

Tomar conciencia de esto es el primer paso. Es claro que hoy, más allá de acciones esporádicas, no hay una estrategia delineada que abarque varios frentes y aristas, que implique y comprometa a numerosos actores.

La responsabilidad es de todos, aunque parezca una verdad de Perogrullo. Proponerse día a día salir a la calle y cumplir con las normas de seguridad vial, aportar el granito de arena, es la piedra basal para comenzar a atacar este flagelo. Paralelamente, deberán venir las acciones estatales, que implicarán esfuerzos, recursos económicos y humanos y sobre todo constancia. Los resultados no serán inmediatos, no se verán de un día para otro, pero, sin dudas, a mediano y a largo plazo darán sus frutos; o al menos será mejor que no hacer nada. 

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