Un problema innecesario
Cuando se hizo pública la decisión de cambiar al presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Moreno, por un dirigente enrolado en el kirchnerismo, se originó un problema que hasta ese momento no existía.
Según se hizo saber, fue la propia gobernadora electa, Lucia Corpacci, quien comunicó a un grupo de diputados la decisión de cambiar al presidente de la Cama de Diputados, en diciembre próximo, con la nueva conformación, cuando asuman los elegidos en marzo pasado.
Más allá del hecho de pasarse por alto que en diciembre próximo, cuando asuman los diputados elegidos en marzo pasado, el nuevo gobierno no tendrá los brazos necesarios para imponer fácilmente un nuevo presidente, lo que ya de por si revela algunas limitaciones para la toma de decisiones importantes, está lo realmente preocupante, lo inoportuna, lo innecesario, por lo ofensiva, que resulta la decisión.
Puede Lucia Corpacci y todo su entorno pensar lo que quiera de Jorge Moreno, jefe de la Renovación Peronista y por ende un hombre con vuelo político propio; tiene todo el derecho del mundo el kircherismo a aspirar ubicar en la presidencia de la Cámara Baja a Verónica Mercado, Cecilia Guerrero o al diputado santamariano Chico; pero no puede negar que semejante medida genera un malestar, una discordia intestina, por la sola insinuación de una desconfianza hacia otros sectores del peronismo, que se acepta vienen teniendo la mejor actitud para con las nuevas autoridades de la provincia.
Esa desconfianza, hecha publica casi con total liviandad, claro que genera escozor dentro del peronismo; sobre todo cuando ya hace tiempo suena el comentario de nombres de futuros funcionarios que provienen del Frente Cívico y Social, algunos que hoy en día son funcionarios del gobierno que perdió el 13 de marzo, el 14 de agosto y el 23 de octubre.
Lo inoportuno de la decisión se explica porque arruina una paz que todos creían existía dentro del peronismo; pero además también porque la falta de tacto inmediatamente alertó al radicalismo provincial, que como un tiburón que oliò sangre, se lanzo al acecho de beneficiarse de esa desconfianza instalada en el seno del nuevo gobierno.
Seguramente el problema se resolverá de la mejor forma para el gobierno entrante, fundamentalmente porque tiene recursos para hacer valer sus intereses, pero no porque los nombres que los dirigentes cuyos nombres suenan para quedarse con la presidencia de la Cámara baja vayan a aportar solución alguna. La controversia, aunque cree un problema donde no lo había hasta hace días, tampoco es el fin del mundo.
Pero si tiene un beneficio para el sistema político provincial, no solo para el castillismo que pretende valerse del error de calculo para presentarse ellos como interlocutor valido de Lucia Corpacci, es el aprendizaje de que opinar parecido, igual, calcado, de idéntica manera, no siempre es lo mejor en términos democráticos. La democracia, hacia dentro de los partidos políticos o en general claro, necesita que pensemos de un modo diverso; o lo mismo dicho de otro modo, ser kirchnerista o radical de la primera hora no brinda meritos políticos por encima de aquellos que no lo fueron o no lo son.