Prófugo
Al no presentarse él, ni menos presentar pruebas de sus aseveraciones vinculando al oficialismo con el narcotráfico, Eduardo Brizuela del Moral huye de la acción de la Justicia.
El cuestionado ex gobernador Brizuela del Moral no se
presentó ayer en la Justicia Federal a declarar sobre aseveraciones suyas
vinculando al oficialismo con el narcotráfico. Tampoco presentó pruebas que
dieran crédito a sus dichos basados en los comentarios de un vecino, que, según
informo por escrito, tendría unos 50 años.
Repite Brizuela del Moral el papelón de Oscar Castillo de
quedar al descubierto, en flagrante ridículo, luego de hacer declaraciones
injuriosas, calumniosas, sobre sus opositores políticos.
Por suerte, la región, el país, la provincia ha cambiado,
cosa que Brizuela del Moral no comprende. Los dirigentes como él están en
retirada, cubriendo sus espaldas no ya con tiros, sino con mentiras. Ellos
siempre tienen una falsedad para explicar todo, cuando se trata de preservar
sus privilegios o recuperar lo que han perdido.
No comprende este mediocre ingeniero que la sociedad
provincial solo pretende preservar el sentido de progreso social y la
democracia, entendida no como un vale todo, sino libertad, igualdad y el
respeto a los derechos de los demás.
Que cada tanto, Brizuela del Moral, Castillo o cualquiera de
los corruptos que gobernaron la provincia durante los últimos 20 años,
reaparezcan declarando mentiras que después no pueden probar en la justicia,
indican que el peligro para nuestra provincia es una época negra, regresiva.
El progreso, lento pero sólido, las libertades de nuestros
comprovincianos enfrentan un peligro similar al que representaron los Videla,
los Massera, los Galtieri, a quienes aquí siempre representaron los mismos,
Castillo, Brizuela del Moral o cualquiera de los que gobernaron la provincia
los últimos 20 años.
Frente a eso, en formación de batalla, nuestra sociedad sale
confusamente de un letargo que duro dos décadas, rota, desmembrada, con enormes
sectores sumidos en la más profunda pobreza y la ignorancia; y dirigentes
primerizos con un contradictorio respaldo político, abrumados por problemas
viejos y la nueva realidad: esta todo entregado, vendido, envenenado o
corrompido.
Mientras tanto Brizuela del Moral y los que son como él,
siguen prefiriendo huir del accionar legítimo de la justicia.