¿Quién ganará las elecciones en Estados Unidos?
Los 10 estados que hay que mirar para saber. Estados Unidos acude a las urnas este 8 de noviembre para decidir quién será el nuevo presidente del país.
En un país como Estados Unidos, donde el voto es indirecto y
está segmentado, sirve de poco un estudio que sume la intención de voto que
tiene cada candidato a nivel nacional. Es que para llegar a la Casa Blanca no
es necesario sumar más votos que el rival.
Los ciudadanos estadounidenses no eligen al presidente, sino
a representantes que luego transmiten su voluntad en el Colegio Electoral. Cada
estado tiene asignado un número fijo de esos electores, en relación a su
población. California es el que más tiene, con 55. Lo siguen Texas, con 38, y
Nueva York y Florida, ambos con 29. En total son 538, y para ganar se necesitan
270.
¿Por qué no necesariamente gana el que más sufragios suma?
Porque con las únicas excepciones de Maine y Nebraska, en el resto de los
estados basta ganar la elección por un voto para llevarse el 100% de los
electores. En
Entonces, las encuestas sirven, pero sólo las que se hacen
al nivel de los estados, porque permiten proyector cuántos electores sumaría cada
postulante. Es un ejercicio más engorroso, pero mucho más útil. De todos modos,
hay formas de simplificarlo, porque en gran parte del país el electorado está
muy volcado en favor de uno u otro partido, y no suele haber cambios.
Hay una constante: los republicanos dominan más estados,
pero con la excepción de Texas, tienen poca población. En cambio, los
demócratas tienen menos, pero están más poblados, lo que establece un
equilibrio en el número de electores "seguros" que tiene cada uno. Por
eso, lo que define el resultado de las elecciones es lo que pasa en un tercer
grupo de estados, los "oscilantes" (swing en inglés), que son muy
disputados y pueden ir para cualquier bando.
Un repaso de los sondeos a dos días de los comicios del
martes 8 de noviembre muestra que Hillary Clinton tiene casi asegurados seis
estados, entre los que se destacan California, Nueva York y Massachusetts, y a
los que hay que sumar el distrito federal, Washington DC. Además hay 11 estados
en los que, si bien no tiene tanta ventaja, probablemente gane: Illinois, Nueva
Jersey y Minnesota, entre otros. Clinton sumaría así 18 estados y 217
electores.
Por su parte, Donald Trump sabe que tiene nueve estados
incondicionales, entre ellos Alabama, Kentucky y Oklahoma. Y cuenta también
como propios a otros 14, con Texas, Georgia y Arizona a la cabeza. La suma le
da 23 estados y 191 electores.
El empresario no sólo tiene 26 electores menos que su rival,
sino que algunos de los que da por seguros quizás no lo estén. "Un estado
sorpresivamente competitivo es Arizona, con el que los republicanos suelen
contar. Las encuestas sugieren que va a ser, como mínimo, una disputa pareja.
Los sondeos en Georgia también están más reñidos de lo que uno normalmente
esperaría, a pesar de ser un estado en el que los republicanos ni siquiera se
molestan en hacer campaña", dijo Kevin K. Banda, profesor de ciencia
política de la Universidad de Nevada, Reno, consultado por Infobae.
De todos modos, los últimos números indican que seguramente
se mantendrá la hegemonía republicana en ellos. "En su mejor momento, un
mes atrás, parecía que Clinton podía ser competitiva en Arizona e incluso en
Georgia. Pero a esta altura los datos sugieren que esos estados se acomodaron
según sus alineamientos tradicionales. Las sorpresas son siempre posibles y
esta campaña ha sido particularmente diferente. Aún así, lo más probable es que
definan los estados oscilantes", explicó Thomas M. Carsey, profesor de
ciencia política de la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill, en
diálogo con Infobae.
¿Cuáles son esos estados que van a terminar definiendo la
elección? Ordenados según la cantidad de votos que entregan en el Colegio
Electoral, son Florida (29), Pensilvania (20), Ohio (18), Carolina del Norte
(15), Virginia (13), Wisconsin (10), Colorado (9), Iowa (6), Nevada (6), y
Nuevo Hampshire (4).
"Son todos estados en los que el número de demócratas y
de republicanos en el electorado está muy equilibrado —dijo Banda—. La
información más actualizada de las encuestas muestra que Clinton tiene una
pequeña ventaja en todos, menos en Ohio".
Según el promedio de las principales consultoras que realiza
la revista Politico, el magnate republicano sólo se impondría en tres de los
diez: Florida, por un margen de apenas 0,4%; Iowa, por 3,2%; y Ohio, por 2,2
por ciento. La ex secretaria de estado ganaría en los siete restantes. En
Colorado, Pensilvania, Virginia y Wisconsin, por entre cuatro y seis puntos. En
Nevada, Nuevo Hampshire y Carolina del Norte, por dos puntos o menos.
"Clinton ha tenido pequeñas ventajas en esos estados
durante gran parte de la campaña, aunque nunca pudo comprar más de un par de
puntos porcentuales. Pero parece que Trump tendrá que ganar en todos ellos si
quiere imponerse. A Clinton puede que le alcance con sólo uno o dos de ellos,
particularmente Carolina del Norte y Florida", dijo Carsey.
Una encuesta bien hecha tiene casi siempre en torno a un 3%
de margen de error, que se debe a que no se aplica sobre toda la población,
sino sobre una pequeña muestra. Eso significa que toda diferencia inferior a
ese margen debería ser considerada poco relevante, porque puede ser accidental.
¿Qué pasaría si el ex reality show terminara triunfando en
los cinco estados en los que la distancia es inferior a tres puntos (Florida,
Ohio, Nevada, Nuevo Hampshire y Carolina del Norte)? En el "Escenario
A" presentado en el tercer gráfico se puede ver la cantidad de electores
que obtendrían los candidatos en caso de que los resultados del martes sean
exactamente como lo indica el promedio de los sondeos: Hillary se impondría
cómodamente con 294 electores. En el "Escenario B" aparece la distribución
si el magnate se llevara esos cinco estados: ambos quedarían empatados en 269
electores.
Cómo se desempata una
elección presidencial
El Congreso de Estados Unidos aprobó en 1804 la 12ª Enmienda
Constitucional, que estableció los pasos a seguir en caso de empate en el
Colegio Electoral. El mismo proceso se aplicaría si ninguno llegara a los 270
electores, aunque no haya empate.
Según la norma, el presidente debería ser nombrado por la
Cámara de Representantes elegida en la misma elección. Pero no sería por voto
directo. Si bien tiene 435 miembros, sólo hay 50 sufragios, uno por estado. Eso
significa que los congresistas de cada uno deben ponerse de acuerdo en qué
candidato elegir. Luego, el que obtenga el apoyo de al menos 26 estado es
investido presidente. El vicepresidente, en cambio, es elegido por el Senado.
En su caso, cada uno de los 100 senadores tiene un voto.
Claro que acá también podría haber un empate. Si el Senado
logró acordar un vice, éste asume provisionalmente la presidencia el 20 de
enero siguiente, hasta que se destrabe el bloqueo. Si el empate se da en ambos
cargos, el que asume es el presidente de la Cámara de Representantes, a la
espera de que los legisladores se pongan de acuerdo.
Aunque es muy difícil que ocurra con la cantidad de estados
y de electores que hay en la actualidad, hay tres antecedentes de empate, todos
en el siglo XIX. El primero fue en las elecciones de 1800, cuando Thomas
Jefferson y Aaron Burr estaban empatados en el Colegio Electoral. El Congreso
votó y eligió al primero como presidente y al segundo como vicepresidente, ya
que así lo establecía la Constitución en ese momento. Ese conflicto llevó a la
sanción de la 12ª Enmienda.
El segundo bloqueo se produjo en 1824, cuando ninguno de los
postulantes logró conseguir el apoyo de la mayoría de los electores. La Cámara
de Representantes terminó eligiendo a John Quincy, relegando a Andrew Jackson.
El último antecedente data de 1837, pero fue diferente. El
Colegio Electoral designó por mayoría a Martin Van Buren como presidente, pero
no logró consensuar un vice. Entonces intervino el Senado para nombrar a
Richard Mentor Johnson.