Racing y Huracán clasificaron, casi de lástima
Cilindro caliente: Racing y una clasificación seguida de silbidos; empató 0 a 0 con Huracán, que también pasó a 8vos. Entre ambos equipos “animaron” uno de los peores partidos del campeonato, pese a lo cual les alcanzó para pasar de fase.
Racing y Huracán jugaron tan pero tan mal que lo que pudo suponerse como un pacto de no agresión que clasificó a ambos, resulta difícil de asegurar.
Es que cuando cuesta tanto dar un pase a un compañero, complicado proyectar algo más. Sobre todo por el lado del local, que llegaba con la obligación de demostrar y se fue despedido por fortísimos silbidos una vez concretado el 0 a 0 que puso a ambos en octavos de final.
Los únicos más nerviosos que los hinchas de Racing fueron sus propios jugadores, que en el momento de mayor tensión del encuentro hilvanaron choques entre sí, pifies y otras yerbas dignas de blooper. Justo un rato antes, a eso de los 75 minutos, Caicedo apareció solo en el área para empujar un centro del Colo Gil. Pero el ecuatoriano estaba adelantado por unos centímetros y el VAR actuó.
Una vez les volvió el alma al cuerpo, los hinchas estallaron por la pasividad del equipo y se desató el célebre cantito de “jugadores...”. Jugando tan mal, no hay actitud que alcance. Y a diferencia de las últimas presentaciones donde los resultados no acompañaron, esta vez tampoco hubo demasiado ímpetu por parte de la Academia.
Luego de un primer tiempo donde quiso más que su rival -que no quiso nada de nada, hizo su negocio y jugará octavos muy probablemente con Boca-, se enamoró del empate y terminó haciendo sufrir de más a sus hinchas.
Los resultados que necesitaba -excepto el propio- se le dieron rápidamente, con Sarmiento y Tigre perdiendo al entretiempo, y eso impactó claramente en la postura del equipo en la segunda parte.
Aunque Racing se clasificó a playoffs -enfrentará a Estudiantes en La Plata-, este domingo por la tarde en Avellaneda dio la impresión de que algo se rompió en la relación entre el plantel y los hinchas.
Hasta Solari, que por ahora venía esquivando más críticas que rivales, se fue silbado. Para colmo, tras la silbatina final, los jugadores se retiraron al vestuario cuando todavía estaba abierto el resultado de Tigre -si hacía un gol, lo dejaba afuera-. Todo un gesto.