Racing venció a Olimpo y está en los 8vos. de final de la Copa Argentina
En Salta, se impuso por 2-1 con goles de Lisandro López, de penal, y de Emanuel Insúa, luego expulsado; descontó Coniglio; en la próxima etapa la Academia se enfrentará con Gimnasia La Plata
En la jerarquía de las individualidades
encontró refugio Racing: la personalidad de Orion, en su presentación en la
Academia, y la eficacia de Licha López fueron los argumentos para festejar la
victoria por 2-1 sobre Olimpo y sacar pasaje para los octavos de final por la
Copa Argentina, en los que se medirá con Gimnasia y Esgrima La Plata. Fue un
triunfo trabajoso, sin luces, pero necesario para aquietar las turbulencias,
que se agigantaron con la pérdida de la Copa Bicentenario y el despido del
director técnico Sava. El éxito puede ser el primer paso para consolidar a
Claudio Úbeda, el entrenador de la reserva que puede, luego del partido con
Talleres, de Córdoba, por el torneo argentino, adueñarse del cargo.
Hubo un cominezo eléctrico, de arco a arco,
con el protagonismo de dos jugadores que tendrán que ofrecerse como referentes
en la reconstrucción de la Academia, después de la despedida del líder Diego
Milito y la partida de Sebastián Saja. Presentó con rapidez sus credenciales Orion,
ante la arremetida de Coniglio; pisó el área Lisandro López y provocó un error
del zaguero Víctor López, que lo derribó cuando el delantero intentaba
controlar la pelota y perfilarse. El propio Licha tomó la responsabilidad de la
ejecución del penal y abrió la victoria. Todo en un minuto, del 5 al 6.
La Copa Argentina actuó como una caricia para
Racing, que llegó con cierta confusión, necesitado de soluciones. La agónica
derrota frente a Lanús eyectó a Sava; el resultado actuó como percutor para que
el presidente Víctor Blanco determinara la finalización del ciclo, una decisión
que los dirigentes maduraban desde que había terminado el torneo, aunque no
encontraban argumentos sólidos para actuar. Y en medio de una danza de nombres
para la sucesión -de Zielinski a Zubeldía, pasando por Cocca y Juan Ramón
Carrasco-, la Academia debía saltar a la cancha y Úbeda tomó las riendas. El
capitán del título de 2001 y que recibió un mensaje de Mostaza Merlo -DT de
aquella campaña-, puso fichas, desde anoche, a su candidatura. Una nueva
victoria, contra Talleres, sería el espaldarazo para la ratificación, una señal
que entregó antes del juego con los bahienses el presidente Blanco.
Un puñado de retoques distingue la impronta
que desea Úbeda para el equipo. La posición del paraguayo Romero, con libertad
de movimientos y sin responsabilidad en la marca, fue quizás el mayor cambio.
El estratego, sin embargo, pesó poco ayer, y el equipo generó escaso riesgo. La
mayor preocupación se evidenció en la contención: el tándem Videla-Aued fue
superado, Insúa quedó desbordado y su gol (2-0) no maquilló su expulsión
(segunda tarjeta amarilla) en el inicio del segundo tiempo. Entonces asomó
Orion, que desvió un tiro libre de Vega y le ganó a Coniglio un segundo duelo.
Para el delantero, la tercera fue la vencida, y descontó en el epílogo.
Así como el arquero fue gravitante, la
contundencia y las apariciones ofensivas de Licha López resolvieron las
situaciones en el área rival. Fue goleador y asistió a Insúa en el 2-0. La
expulsión a éste generó un reacomodamiento de piezas ( Vittor se posicionó como
segundo zaguero central y Grimi se corrió al lateral izquierdo), y ese
movimiento perjudicó a López, que se sentó en el banco de suplentes. Se cerró
Racing: entendía que tenía demasiado en juego y que la victoria puede aclararle
el futuro.