Día del Radioaficionado argentino
El 21 de octubre está considerado como el “Día del Radioaficionado Argentino” y en mi condición de ex LU-2HBV me voy a tomar la libertad de hacer un par de reflexiones.
En primer término, mi capacidad de asombro poco menos que colmada cuando observo a mi nieto de 8 años operar un teléfono celular con una sola mano, enviando y recibiendo mensajes de texto, conversando con sus padres y compañeritos del colegio o enviando pequeños “videos” y fotos en colores.
Lo señalado siempre y cuando no esté haciendo contactos con su primeo de 5 años radicado en Córdoba que también “pilotea” hábilmente “el celu” a partir que, pese a su corta edad, conoce el número telefónico de su abuela catamarqueña y conversa con ella todas las noches, algo sencillamente fabuloso.
Esos chicos –al igual que millones de personas en todo el planeta--, ignoran que lo que tienen en su mano es una radio estación móvil, (que pesa unos pocos gramos) preparada para funcionar como emisor y receptor de imágenes fijas o en movimiento, entre otras cosas con elementos que permiten escuchar emisoras en FM,.
Resulta inevitable rebobinar en el tiempo para ubicarme como un jovencito de pantalón corto, finalizando la escuela primaria y fabricando una radio “a galena” en base a un circuito publicado por una revista especializada. Con ese “aparato” se podía escuchar solamente LV 3 dado que LV 2 “no entraba”.
Es oportuno destacar que la galena es un mineral compuesto por un 86 por ciento de plomo y otros minerales que le otorgan la propiedad de detectar la fuerza electromagnética de las Ondas Hertzianas.
En el supuesto caso de que algún lector se interese en estos asuntos, le sugiero ingresar la palabra “galena” en Google, Se verá sorprendido por la información que allí se halla disponible incluyendo circuitos para construir receptores de AM y FM.
Todo, gracias a las Ondas Hertzianas de las que se ocupara el científico inglés James Clark Maxwell veinte años antes de que el alemán Heinrich Rudolf Hertz probara que --de verdad--,, existía una fuerza electro magnética en todo el planeta.
No es el caso en esta entrega señalar los adelantos fantásticos que se han registrado en estas materias en los últimos cincuenta años con el advenimiento de los semi-conductores y otros dispositivos que posibilitaron la miniaturización de los aparatos.
Recuerdo que mi equipo de comunicaciones ocupada casi medio metro cúbico y pesaba cerca de treinta kilos para erogar una potencia de 40 Watts en antena permitiendo enlaces en las bandas de 20, 40 y 80 metros. Creo que no es aventurado decir que esa fue una “época romántica” de los radioaficionados construyendo artesanalmente sus propios equipos.
Los avances espectaculares que hoy conocemos han sido posibles, en gran medida, por los radioaficionados que dedicaron meses y años a la investigación.
Fue –y es--, una tarea compartida en muchos casos con los radio clubes que favorecen con su funcionamiento el ingreso de muchos jóvenes animados por el afán de aprender y su vocación de servir al prójimo evidenciando un definido espíritu de solidaridad, en paralelo con el aprendizaje de normas éticas de comportamiento, el respeto por el idioma y por las disposiciones en vigencia.
Sucede que tanto los radio clubes como los radioaficionados poseen un perfil sumamente bajo. Desarrollan una valiosa pero silenciosa labor dentro de la comunidad en que viven.
Prueba de ello es la existencia del Radio Club Catamarca –LU-5RC, fundado el 6 de septiembre de 1950 con sede en la calle Obispo Esquiú 33 que viene cumpliendo una valiosa labor en el ámbito de las radiocomunicaciones.
Que estas líneas sean el afectuoso saludo en su día para todos los radioaficionados junto al deseo de muchos DX.
GNB