Rafael Nadal y Novak Djokovic jugarán el martes por la noche
A pesar que el español, 13 veces campeón del torneo, pedía que se juegue con luz natural.
Fue muy clarito Rafael Nadal. Apenas si habían pasado unos minutos de su batalla de cinco sets contra el canadiense Felix Auger Aliassime cuando habló de manera directa sobre el partido que se venía el martes contra Novak Djokovic, por los cuartos de final del abierto francés, y de cuándo y cómo quería jugarlo. “Prefiero jugarlo de día. Yo conozco Roland Garros de día, así lo he jugado toda mi carrera y siendo consciente de que, si todo va mal, pueda ser mi último partido aquí, pues me gustaría jugarlo de día”, disparó el zurdo de Manacor. Pero la voluntad del hombre que fue 13 veces campeón sobre la tierra naranja parisina chocó contra la determinación de los organizadores, que este lunes anunciaron el programa de los cuartos de final. Y Nadal y Djokovic jugarán el martes en la noche parisina, no antes de las 20.45 locales (las 15.45 en la Argentina).
Roland Garros consiguió lo primero que esperaba: un gran duelo entre Nadal y Djokovic, el capítulo 59º de un superclásico del tenis. No será en la final, tampoco en las semis: el sorteo dispuso que estuvieran demasiado cerca en el cuadro, y por eso el duelo entre el defensor del título y el zurdo que busca su 14ª corona francesa, será en los cuartos de final. Encima, por el mismo lado de la llave llegan otros dos nombres rutilantes: el ganador irá en las semifinales contra Carlos Alcaraz o Alexander Zverev.
Rafael Nadal, entre las sombras durante su cotejo del domingo contra Felix Auger-AliassimeChristophe Ena - AP
En el momento de preparar el programa de juego, la organización tenía dos cuartos de final femeninos (Martina Trevisan frente a Leylah Fernandez y Coco Gauff frente a Sloane Stephens) y los dos de varones. Podrían haber dispuesto un cuarto femenino por la noche para variar, ya que la mayoría de los encuentros nocturnos fueron cotejos de la llave masculina. Pero no: la opción fue abrir la jornada con los dos cotejos de mujeres, Alcaraz y Zverev al tercer turno, y el cierre con el partido más esperado hasta aquí del torneo. A pesar de lo que quería Nadal, el hombre que tiene una estatua inmensa en la explanada de ingreso al certamen. Ya desde el arranque del torneo, el español había sido claro: “Nunca me gustaron las sesiones nocturnas en tierra”. En esta decisión, pesan las condiciones climáticas de la primavera parisina: por la noche, la temperatura desciende varios grados, hay más humedad, la cancha está más lenta y la bola más pesada, y eso disminuye el efecto de los impactos de Nadal.