Reclaman la sanción de una ley que regule la donación de esperma
Organizaciones de usuarios de técnicas de fertilización asistida, médicos expertos y juristas especializados en Derecho de Familia reclamaron la “pronta sanción” de la Ley Integral de Técnicas de Reproducción Humana Asistida (TRHA) que establece “reglas claras” para el funcionamiento de bancos de esperma y fija un plazo para la preservación de embriones congelados, entre otras cosas.
El proyecto, aseguran, "viene a cerrar el círculo
legislativo” iniciado con la Ley de Acceso Integral a las TRHA (26.862) y la
reforma del Código, y por eso posibilitará terminar con los problemas de
cobertura originados en la libre interpretación de aquella norma sancionada en
2013.
Además, permitirá saldar el debate iniciado por la redacción
final del artículo 19 del Código Civil, ratificando que el embrión no
implantado no es persona -tal como lo fijó la Corte Interamericana de Derechos
Humanos en 2012- y que sólo adquiere la calidad de tal al ser implantado en el
vientre materno.
La iniciativa en cuestión -que además autoriza el
diagnóstico de anormalidades genéticas en embriones antes de su implantación
(DGP) en casos especiales- ya tiene media sanción de Diputados, pero perderá
estado parlamentario si no logra la sanción definitiva antes de noviembre.
Todos estos temas se abordaron el pasado jueves en la
Tercera Jornada Interdisciplinaria por la aprobación de una Ley Especial de
Reproducción Humana Asistida que se realizó en el Senado de la Nación,
organizada por la Comisión Asesora en TRHA que integran un grupo de
organizaciones de especialistas, centros médicos y pacientes.
"Si tengo una ley de acceso integral y sigo teniendo amparos
(para conseguir la cobertura de los tratamientos), algo está pasando”, aseguró
la abogada especializada en Derecho de Familia e investigadora del Conicet,
Marisa Herrera.
Quien fuera una de las redactoras del nuevo Código Civil en
materia de filiación, explicó que la nueva ley es necesaria porque las normas
no pueden cambiar "según quien lo interpreta”.
A su turno, la directora médica del Centro de Investigación
en Medicina Reproductiva (CIMER), Stella Lancuba, explicó que si bien a partir
de la sanción de la Ley de cobertura "se vio un crecimiento de los centros (de
fertilización asistida) a nivel país y una tendencia al crecimiento de los
tratamientos” realizados, "no hemos visto la integralidad de la aplicación”.
Y el dato no es menor si se tiene en cuenta que "el 12% de
las personas en algún momento de su vida requerirían de algún tratamiento de
fertilidad”.
Por su parte, la presidenta del grupo de apoyo para personas
con trastornos en la reproducción "Concebir”, Isabel Rolandi, aseguró que la
interpretación errónea de la cantidad de tratamientos por persona y la negativa
a cubrir las TRHA cuando se trata de madres solteras por elección o parejas
homoparentales, son algunos de los problemas más frecuentes.
"Si este proyecto que si se cae, todo lo anterior también
corre peligro porque esta ley especial van facilitar la cobertura”, dijo.
A su turno, la referente de la Asociación 100 por ciento
Diversidad y Derechos Florencia Feldman aseguró que con esta norma permitirá
también que las parejas de gays o lesbianas puedan inscribir a los hijos como
nacidos mediante la utilización de TRHA con gametos de donante, "y no haciendo
de cuenta que lo tuvo de manera natural” uno de ellos, atentándose contra el
derecho de esos niños de conocer la identidad de los donantes cuando adquieran
la mayoría de edad o por necesidades médicas.
"Queremos este proyecto de ley porque garantiza y reconoce a
todas familias en plural y es un ley de derechos reproductivos” y no sobre
infertilidad, aseguró.
El proyecto de ley establece la unificación de los
formularios de consentimiento informado entre todos los centros de
fertilización y bancos de semen, los cuales deben ser firmados antes de que se
inicien los tratamientos y deben incluir "disposiciones expresas” sobre el
destino de los embriones o gametos (óvulos y espermatozoides) sobrantes y en caso
de fallecimiento de el o los titulares.
Además, crea un registro único de donantes de gametos y
embriones en el ámbito del ministerio de Salud, lo que permitirá un doble
registro de los legajos de los aportantes, y evitará la pérdida de información.
"Nos ha pasado de una pareja de mellizos que no les dijeron
que (la fertilización) fue por una donación de semen. Ellos buscaron su origen
y no lo encontraron porque el centro cerró”, explicó Rolandi.
Y esta información puede ser de vida o muerte de necesitar,
por ejemplo, un trasplante.
El proyecto fija cuatro posibles destinos para los gametos y
embriones criopreservados: ser utilizados para futuros tratamientos de sus
titulares, ser donados a terceros con fines reproductivos, ser cedidos para
investigación y ser descartados.
Además, establece que los embriones se criopreservan "por un
período máximo de 10 años” si no se pidió expresamente su preservación más allá
de ese plazo, y "en caso de silencio” de sus titulares, el destino es la
investigación”.
"Hoy ya es un problema la cantidad de embriones porque
después de pasados muchos años, la gente es grande y no se los transfiere.
Además, muchos de los embriones se hubieran perdido en el momento del implante,
porque no hubieran sido viables nunca”, dijo Herrera a Télam.
La especialista explicó que "también tiene que ver con
terminar con la hipocresía” en el caso de gente que descartó sus embriones tras
retirarlos de un centro diciendo que los llevaría a otro.
"Pero el médico
también puede hacer objeción de conciencia”, afirmó Lancuba.
Respecto del número de niños nacidos a partir de los gametos
de una misma persona, el proyecto fija un máximo de 10 para evitar futuros
problemas de "consanguinidad”.
Por último, el proyecto permite la práctica de Diagnóstico
Genético Preimplantacional (DGP) en embriones no implantados para la detección
de alteraciones hereditarias específicas a nivel genético o cromosómico que
pueda dar origen a enfermedades severas o comprometer la viabilidad del
embrión; y estipula su cobertura.