Renovadores no le perdonan a Castillo exponerlo a Brizuela del Moral
Castillo lo empuja a Eduardo Brizuela del Moral a una derrota segura, a un suicidio, encima pegándolo a una figura que el brizuelismo odia: Luis Barrionuevo.
En el Movimiento Renovador hay certeza de que la figura de Eduardo Brizuela del Moral lo hace merecedor de encabezar cualquier lista, incluida esta de ahora de octubre, que lo llevara a la cabeza de los candidatos a diputados nacionales del radicalismo.
En su candidez, muchos renovadores creen que el radicalismo, como la figura de Brizuela, resucitó rápidamente. ¡Que la inocencia les valga!
Oscar Castillo, el armador y verdadero jefe del radicalismo catamarqueño, lo ubicó a Brizuela del Moral en la lista, para regalarle una banca claro, que llegado el momento hasta puede salvarlo de la cárcel, si las causas radicadas en la Justicia Federal en su contra prosperan, pero sobre todo para hundirlo políticamente para siempre.
Es sabido que Brizuela del Moral perderá en octubre, como perdió en agosto. Ni la tapa de El Ancasti podrá salvarlo como ya paso.
Pero a pesar de su insuficiencia, de sus limitaciones para la estrategia política, los renovadores comenzaron a ver algo cuando se supo de la alianza con Luis Barrionuevo.
Para la moralina del sector, aparecer pegados al barrionuevismo, resulta indignante, insultante, descalificador. Prefieren quedarse con la buena imagen y no ver que detrás del acuerdo gana el redicalismo, que si logra mayoría en el senado con votos de Barrionuevo, se garantiza justicia propia por un buen tiempo.
Los renovadores ciertamente no saben cómo moverse; no saben si patalear un armado que los ofende, o seguir adelante encolumnados detrás de una candidatura que seguramente alcanzaran, pero que también los dañará.