Reposicionamiento basado en táctica poco original y reprochable

Quien podría negar que Oscar Castillo esta, otra vez, en carrera. Para volver al ruedo aplico una táctica simple, conocida y la complicidad de las limitaciones de la dirigencia kirchnerista.

Brizuela-Castillo
POLITICA

La clave del sector social al que representa Oscar Castillo para hacerse fue siempre la misma: presentarse ante la sociedad como moderados, impolutos, merecedores de la confianza de una comunidad cansada de las tropelías de un gobierno popular, ineficiente y corrupto.

Paso siempre; hay varios casos a lo largo de la historia, que estos sectores que apoyaron todos los golpes de Estado o que propiciaron golpes sociales para derrocar a gobiernos democráticamente elegidos, aparecen espontáneamente como lo sucesores naturales a desordenes sociales.

Tras esos gobiernos de prestigios e impolutos, la provincia queda desbastada. Paso siempre, como paso últimamente, cuando el gobierno kirchnerista sucedió al gobierno más corrupto del que se tenga datos en la historia provincial y nacional. No hay antecedentes igual de la evaporación de recursos del Estado como paso aquí en tiempos de los Castillo y los Brizuela del Moral.

Tras esas noches negras, el peronismo, sector político al que siempre le tocaba hacerse cargo del una comunidad empobrecida, acostumbro siempre a poner la otra mejilla, como manda el cristianismo.

Pero el kirchnerismo, que en el fondo no comulga con los principios filosóficos del peronismo en estado puro (los k les gusta verse más bien como una instancia superadora del aluvión zoológico, cuando llego al poder nacional demostró que la táctica para acomodarse y perdurar en el poder consistía, como hizo siempre el radicalismo y otros sectores políticos, en achacarle todos los males de la sociedad al gobierno que se iba; y que las mejoras del nuevo gobierno demorarían en tanto el efecto de tanta corrupción y desgobierno se disiparan.

Sin embargo el kirchnerismo catamarqueño, cuando llego al poder en diciembre pasado no hizo nada de eso que cualquier pendejo de la Campora conoce al dedillo; todo lo contrario, más bien parece que los k locales indultaron al FCS, a sus principales popes, de las fechorías de tantos años en el poder, consecuencias que el gobierno de Lucia Corpacci debía afrontar.

Ya paso un año prácticamente de la llegada del nuevo kirchnerista al poder y hoy, sin poder exhibir ninguna solución de los problemas graves que dejaron la corrupción del frente cívico, el gobierno de Corpacci tiene que soportar las embestidas de personajes como Oscar Castillo y su dirigencia instalada cómodamente, sin sobresalto alguno, en los mandos medios de la administración pública provincial.

Solo así se explica la re instalación de Oscar Castillo en el escenario público provincial, recurriendo al viejo libreto de la difamación y escándalo mediático. Es, ni más ni menos, como si los personeros de la última dictadura militar lejos de haber sido enjuiciados y encarcelados, el kirchnerismo los premiara dejándolos a varios de ellos y hasta las esposas de los principales en importantes cargos en el gobierno kirchnerista, y de pronto, como si nunca nada malo hubieran hecho, gozarían de la libertad, sin causa judicial que atender o por la cual responder, multimillonarios y con todo el tiempo disponible para hacer política hostigar a las nuevas autoridades con acusaciones infundadas. Increíble pero cierto.

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