La ex residencia de Las Pirquitas, en ruinas

Esta construcción, en estado paupérrimo, deplorable y en total abandono, supo ser el lugar elegido por un gobernador de Catamarca y su clan familiar.

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Esta residencia está ubicada en la villa veraniega de Las Pirquitas, a 20 Km. de la Capital, donde solo yace a ruinas, sostenida solo por algunas paredes.

El último gobernador en utilizar esta inmensa casona, la cual contaba con el confort, para albergar a las elites de las altas sociedades ligadas al poder de los gobiernos en turno, fue Ramón Eduardo Saadi, hasta su debacle en el año 1991, posteriormente fue electo diputado nacional.

Más allá de la historia que encierra esta mega obra sin mantenimiento alguno, por administraciones municipales y provinciales, y Secretaría de Turismo actual, emplazada en un punto estratégico para fomentar el turismo; no le brindan importancia.

Es por ello que nos preguntamos, por qué tanto desaire y vista gorda a la reactivación y recuperación de la ex residencia de Las Pirquitas, cuando es posible, no imposible, darle una  utilidad o funcionalidad como un verdadero centro turístico de Catamarca, y no ser meras receptores de las autocríticas, de propios y extraños, las cuales son innumerables y pareciera no afectar a quienes están en la tarea de firme de promocionar el turismo.

Cuando hablamos de trabajar enmarcados en políticas de estado, es abocarse, no solo a la construcción, sino también a la recuperación de infraestructuras. En este caso, sostenidas por paredes, esperando no ser destruidas y tiradas al piso, por quienes de Turismo, solo les importa la foto, sin entender que su función no es de becados, función publica que no siente, o tal vez peor, desconocen, para ser parte de esta cartera.

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