La resiliencia y los derrotados futuros ex funcionarios del FCyS
Es probable que algunos de nuestros amables seguidores no conozcan el significado del término “resiliencia”. Resulta explicable, dado que se trata de una expresión relativamente nueva creada en los años ’70.
En ingeniería, resiliencia es una magnitud que cuantifica la cantidad de energía por unidad de volumen que almacena un material al deformarse elásticamente debido a una tensión aplicada.
La resiliencia (en ecología) se refiere a la capacidad de las comunidades para absorber (en el sentido de soportar) perturbaciones, conmociones, desastres, etc.
La resiliencia (en psicología) se refiere a la capacidad de las personas o grupos para sobreponerse al dolor emocional para continuar con su vida.
Se ha podido determinar que en las personas culturalmente más evolucionadas o mejor dotadas en materia de conocimientos, la resiliencia funciona con mayor velocidad, Vale decir, que se “sobreponen al dolor emocional” en un lapso menor que el que le demanda a una persona inculta, a un analfabeto o algo similar.
¿Qué tiene que ver la resiliencia con los “futuros derrotados ex funcionarios del FCys?” ¡Casi nada!: a menos de 24 horas del triunfo del FPV del pasado 13 de marzo, los funcionarios del FCyS actuaban como si no hubiesen existido las elecciones y –menos todavía-, que habían perdido irremediablemente el poder político en Catamarca.
La prueba de lo señalado se halla en varias obras de importancia, paradas por falta de pago a los contratistas. Problemas –justificados o no-, por los contratados y sus pretensiones -también justificadas o no-, de pasar a planta permanente.
Reclamos salariales por todos lados, amenazas de paro de la gente de la ex Capresca, un verdadero drama con el suministro de agua en FM Esquiú y la frutilla del postre: OSEP.
El ministro Mario Marcolli dispuso que se practique una auditoría en la obra social que preside el médico Arturo Aguirre, ex ministro de salud y autor de la expresión según la cual, “después de Eva Perón está Brizuela del Moral”. Sinceramente, hacía rato que no accedíamos a un disparate semejante que deja al descubierto la ignorancia del ex ministro con relación a la Señora Evita, su obra, su trayectoria, su generosidad y su carácter. Ocurre que, a veces, la obsecuencia induce a cometer feos derrapes por no decir papelones.
Cabe esperar que la auditoría no se circunscriba a investigar la compra de oncológicos por valor de 60 millones de pesos a una firma inhabilitada. Sería muy conveniente que se investiguen -pero en serio y a fondo-, numerosas derivaciones que se han ordenado utilizando medios foráneos de transporte.
Determinar quiénes se hallan a cargo de la atención del público y a qué se deben las numerosas quejas que genera ese sector. Con bastante ingenuidad, se supone que los empleados de OSEP han de esmerarse en lo tocante a manejar la obra social que comparten con sus pares. Están todos “en el mismo barco”. Pero algo está fallando en OSEP y la auditoría debe averiguar qué es.
Como podrá advertirse en esta apretada síntesis de cuestiones relacionadas con el accionar del Gobierno, “todo está como era entonces” y nadie se calienta preparando la transición.
Por lo visto, no quedará más remedio que asignarles un más que elevado nivel cultural y una preparación sencillamente envidiable ante la evidencia de que los funcionarios se han “resilienciado” a una velocidad fuera de lo común.
Salvo que estén –los funcionarios-, como el “perro a quien otro perro intenta amarlo compulsivamente” y mira para otro lado.