Respetar los antiguos cauces de agua
El intendente de la Capital, Raúl Jalil, junto al secretario de la Vivienda y Desarrollo Urbano de la provincia Octavio Gutiérrez, realizaron un recorrido por los barrios del sur de la ciudad (Villa Eumelia, Virgen Niña, Virgen del Valle y zonas aledañas) para brindar una solución a los vecinos que padecen inundaciones durante las épocas de lluvia en sus viviendas.
Desde tiempos inmemoriales diversos cauces de agua permitieron el volcamiento de las aguas pluviales que caían en la ladera Este de la sierra de Ambato.
Por una cuestión de desnivel esos cauces desembocaron en el Río del Valle que es el punto más bajo del Valle Central.
Esos cauces mostraron –durante milenios-, diversas capacidades de evacuación de aguas pluviales y es evidente que hubo algunos relativamente importantes como el que exigió la construcción de un puente ferroviario que ha subsistido pese al pillaje. Se lo puede ver en inmediaciones del arco del acceso Sur en la Avenida Hipólito Yrigoyen.
Hacia el Oeste del referido puente subsisten vestigios del cañadón que aportaba al Río del Valle.
El estado que presenta ese cañadón en la actualidad es lamentable. Bloqueado con escombros, chatarra y basura se ha convertido en una especie de “bomba de tiempo” y cabe preguntarse ¿Qué pasará si llueve copiosamente durante varias horas en la ladera Este del Ambato?
Las aguas pluviales, en su carrera hacia el Río del Valle, buscarán los que fueron—históricamente-, sus cauces naturales de desagüe sin advertir que están obstruidos.
No es difícil imaginar lo que ocurriría si se diera una situación como la descripta: el agua arrasará con todo lo que se oponga a su paso y entrará en numerosas viviendas que están ubicadas al Oeste de la Ruta Nacional 38, sin ninguna relación con los barrios mencionados en el encabezamiento de esta nota.
Por lo señalado, es de urgente e imprescindible necesidad que las autoridades competentes intervengan para limpiar el cañadón antes que ocurra un desastre.