Al revés de Brizuela, el gobernador cordobés se va sin dilapidar

Muchos dudan acerca de las cualidades de estadista del gobernador Eduardo Brizuela del Moral, la confirmación la están teniendo del 13 de marzo a esta parte; para colmo, los buenos ejemplos, que contrastan con el despecho y el descontrol del nuestro magro mandatario, llegan de provincias muy vecinas.

POLITICA

No solo están los casos que se comentaron hasta el hartazgo como son La Rioja o la misma Santiago del Estero, una provincia con gobernador radical, que con su pujanza dejan al descubierto lo que significaron para Catamarca tantos años de gobiernos de los Castillo y Brizuela del Moral.

Ironías de la vida, o castigo a la mediocridad, como se prefiera, es Córdoba, una provincia a la que se dijo aspirar e imitar, la provincia que como un espejo devuelve la verdadera imagen del gobierno catamarqueño. El gobernador Juan Schiaretti afronta los últimos días de mandato conmovido por una ola de paros y protestas de empleados públicos.

Según indican desde Casa de Gobierno de la provincia mediterránea, el gobernador no va a abrir el diálogo salarial porque no quiere dejarle esa pesada herencia al gobernador electo, Juan Manuel De la Sota.

A nadie le gusta irse mal de una gestión publica, no imaginamos que a Schiaretti tampoco, pero nobleza obliga se contentará. El contraste de esa actitud que dignifica al Gobernador cordobés es la que está teniendo el gobernador Eduardo Brizuela del Moral en Catamarca, que desde el 13 de marzo parece convertido en un Nerón cualquiera, dispuesto a incendiar la provincia por un descontrol que nadie entiende. Vergonzoso.

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