Revisión Técnica Vehicular, algo que parece haber pasado a la historia

En ocasión de inaugurarse en El Pantanillo el taller especializado para realizar la Revisión Técnica Vehicular se formaban colas de automovilistas para cumplir con el requisito. Había que sacar turno y llegaron a otorgarlo con plazos de más de treinta días.

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En Catamarca no había exigencias en esta materia. Pero los automovilistas que salían de la provincia podían tener problemas debido a que en el resto del país exigían el RTV, o RTO, o ITV porque el requisito tenía varios nombres.

Pero como dijo el filósofo: “Todo pasa”. Y el furor por obtener el comprobante de la RTV también pasó - al parecer-, a la historia.

El taller de El Pantanillo estaría ocioso desde hace mucho tiempo luego de concretar una importante inversión y poner a Catamarca en un mismo pie -en materia de control vehicular-, con el resto del país. Tal vez subjetivamente podríamos afirmar que habíamos levantado un aplazo, que había desaparecido un elemento vinculado con el  atraso: teníamos taller para  efectuar la RTV y algunos opinaban que era necesario habilitar otro en el Oeste y más adelante en el Este.

Pero los colectivos del transporte de pasajeros no pasaron la RTV y otro tanto ocurriría con muchos vehículos oficiales.

Es evidente que todo pasa por una sociedad carente de responsabilidad social. Nos da lo mismo andar con un auto en perfectas condiciones  debidamente certificadas o con una “batata” inconcebible que circula fuera de la ley y está en la categoría de “chatarra”

Puede ocurrir que –de pronto-, un funcionario advierta que con la RTV “no pasa nada” y resuelva cubrir el bache con una resolución emplazando a medio mundo a cumplir con la norma en un plazo perentorio.

Como el susodicho funcionario no coordinará nada con el Taller autorizado, los hoy ociosos técnicos se verán apabullados  por numerosos  automovilistas desesperados por cumplir con la RTV. Vale decir: generar un cuadro de desorganización  innecesario por falta de observancia de las disposiciones y carencia de controles en las camineras.  Es probable que la policía catamarqueña ignore la existencia de la RTV.

¿Hasta dónde puede llegar el nivel de inoperancia de los responsables de hacer cumplir estas disposiciones? Al parecer, se trataría de un verdadero misterio. Pero por las dudas, estimado lector poseedor de un auto, no se confíe porque en cualquier momento “Salta la liebre”. No sea que lo sorprendan “sin perros”.

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