River ganó 3-1 y clasificó a “semis” de la Libertadores
River Plate venció 3-1 a Independiente de Avellaneda y clasificó a las semifinales de la Copa Libertadores. Scocco, "Juanfer" Quintero y Santos Borré marcaron para el “Milllo”, y Silvio Romero para el “Diablo”.
River protagonizó un inicio electrizante en el estadio Antonio Vespucio Liberti. En cada salida de la defensa del Rojo, lo ahogó con una presión constante y no lo dejó jugar. Y gracias a eso, el Millo logró generar varias ocasiones de peligro.
En apenas siete minutos, y tras un centro de Milton Casco, Ignacio Scocco aguantó la marca, se dio vuelta y metió un remate de zurda -con poca potencia-, que Martín Campaña pudo contener sin problemas.
Un rato después, Ignacio Fernández metió un sensacional pase al espacio para Scocco, que de primera probó al arco. Aun así, un defensor del Rojo terminó cortando el disparo y envió la pelota al córner.
A los 12 minutos, y luego de un rebote, Lucas Pratto probó al arco con un derechazo. De todos modos, Campaña voló y contuvo el disparo. Hasta los 20 minutos de la primera parte, el Millonario fue un claro dominador del juego.
Pero de a poco, el partido se fue pinchando por la falta de continuidad que el árbitro le dio al mismo y esto claramente perjudicó al equipo comandado por Marcelo Gallardo, que había demostrado superioridad sobre el Rojo. ¿Por el lado del elenco de Ariel Holan? Poco mostró en cuanto al juego. Incluso, casi no le ocasionó peligro a Franco Armani.
En la segunda parte, River volvió a asumir el rol de protagonista. Pero Independiente fue el primero en tener una chance clara. Y fue un viejo conocido como Emmanuel Gigliotti quien desperdició una jugada clave que, increíblemente, luego terminó en gol de River.
El “Millo” tuvo una hermosa contra y luego de una serie de toques, Rafael Borré asistió a Scocco, que definió de manera exquisita contra un palo para poner el 1-0 y desatar la locura de todos los hinchas.
Sin embargo, la alegría no duró demasiado en el Monumental. Es que, tan sólo un instante después, River se durmió en el fondo, Gigliotti desbordó y probó al arco. Armani dio rebote -no respondió bien- y Silvio Romero marcó el empate.
Desde aquel tanto de Romero, Independiente se dedicó a no jugar. Hizo tiempo, intentó bajar la persiana del partido y se conformó con el 1-1, que claramente le servía para avanzar de instancia por el gol de visitante. Pero River, una vez más, no bajó los brazos.
El conjunto de Gallardo buscó por todos los medios volver a pasar al frente y lo consiguió. ¿Cómo? Con un gran aporte de Juan Fernando Quintero, quien ingresó en la segunda etapa para darle frescura al equipo.
¿La hora de River?
Apareció el River copero otra vez: el Millonario jugó, acaso, el partido más parejo de los cuartos de final ante Independiente y, en un segundo tiempo de lujo, se terminó imponiendo por 3-1 tras haber estado transitoriamente afuera.
Como en La Bombonera, el conjunto de Gallardo demostró el carácter que se necesita para jugar este tipo de cotejos. Supo reponerse del cimbronazo que generó el empate de Romero y, enseguida, tras el pedido del entrenador a la gente para que levante a los jugadores, su equipo volvió a ponerse en ventaja: Quintero, recién ingresado, hizo el 2-1 y Borré cerró la faena con un golazo.
"Muñeeeco. Muñeeeco...". La ovación bajó desde cada sector desde el Monumental con la clasificación prácticamente consumada. Y es que otra vez vuelve a verse la mano del técnico. De movida puso a tres delanteros, algo que no venía haciendo, para volver a llevarse el triunfo de contragolpe. En un encuentro en el que las individualidades fallaron -Armani, Pratto, Maidana, Fernández-, volvió a mostrar la importancia de lo colectivo.