Rojas declaró y dejó en evidencias las desprolijidades de la policía y la justicia
Fernando Rojas, el hijo de Juan Carlos Rojas, el ex ministro de Desarrollo Social, asesinado en diciembre del año pasado, declaró este jueves durante el Jury al fiscal Laureano Palacios y dejó al descubierto las improlijidades de la justicia y de la policía en las primeras horas de ocurrido el crimen.
Fernando Rojas fue el único testimonió que se escuchó este viernes durante el Jury de enjuiciamiento contra el fiscal penal Laureano Palacios y fue muy preciso al describir las improlijidades que rodearon desde el mismo momento en que se dio a conocer la muerte de su padre Juan Carlos Rojas.
Dijo que la escena del crimen nunca fue perimetrada, ni preservada y que por el lugar entraba y salía gente. Dijo que por su casa e inmediaciones se acercaron personas y curiosos sin control alguno y que la calle tampoco fue cortada.
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Indicó que el Fiscal Palacios nunca se acercó a hablar con él mientras el cuerpo de su padre estaba todavía en la casa y que tampoco recuerda haberlo visto en el lugar.
Relató que todas las acciones que realizaron fueron por recomendación de los policías. "Ellos nos autorizaron a entrar, nos dijeron incluso que ingresáramos a la casa a buscar sillas y sacarlas para el exterior", dijo Fernando.
Ante las preguntas del Fiscal Miguel Mauvecin, Rojas detalló que los policías les entregaron las llaves de la casa y el cuerpo de su padre para que procedan al velatorio y a la sepultura. "Nosotros habíamos decidido que el velatorio sea en la sede del gremio gastronómico y que sea sepultado en el cementerio que está en inmediaciones de la Gruta porque está cerca de la casa de mi hermana y por el verde del parque ya que a mi padre le gustaba la naturaleza", dijo.
Relató que durante el velatorio hubo una reunión del gobernador Raúl Jalil y el líder gastronómico Luis Barrionuevo donde se corrió el rumor de que su padre tuvo una muerte violenta.
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