"Roña" Castro hizo de su gimnasio un comedor solidario

El ex boxeador Jorge "Roña" o "Locomotora" Castro, instaló un comedor comunitario en su gimnasio de Temperley, donde las ollas le ganaron espacio a los ring, las sogas y las bolsas, que ahora son de frutas y verduras. El diario Crónica de Buenos Aires le dedicó hoy dos páginas a su labor solidaria.

"Sé lo que es irse a dormir sin comer a la noche", confesó el "Roña".
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Si uno nombra a Jorge Castro, automáticamente se le vienen a la mente las grandes peleas que tuvo arriba de un cuadrilátero de boxeo, donde alcanzó a ser campeón del mundo. Sin embargo, a pesar de continuar ligado al pugilismo ya que tiene un gimnasio donde aspira a formar a futuros monarcas en el deporte de los puños, Locomotora tuvo empatía por los que más lo necesitan, recordó su duro pasado de chico y no dudó ni un segundo en organizar ollas populares para ayudar a los vecinos de su lugar de trabajo.
“En este barrio se ve la necesidad de la gente. No hago esto para hacer política. Llegamos a tener 400 personas esperando para recibir un bolsón de alimento”, comentó el Roña. “Hay que ser solidario con la gente que más lo necesita en este momento. Son muchos”, enfatizó un Castro que también agregó: “Nací en Santa Cruz y sé lo que es el frío y el hambre. Lo escuché la presidente Alberto Fernández hablar de la solidaridad y me dije que tenía que hacer algo para ayudar. A mí me gusta ayudar”.
“Es muy lindo poder ayudar a los que más necesitan. Intento hacer todo lo mejor posible. La verdura y la fruta la voy a buscar al Mercado Central y armamos, con los que me ayudan, alrededor de 200 o 250 bolsas para repartir. Muchas veces vienen a buscarlo acá al gimnasio y otros los voy a repartir a distintos barrios donde la gente lo necesita”, reconoció.
Respetando el protocolo sanitario (distanciamiento, tapabocas, guantes e ingreso de a uno por vez) el ex boxeador participa de las donaciones y de la olla popular, charla con los vecinos y genera conciencia sobre el cumplimiento del aislamiento obligatorio, en su gimnasio de avenida Eva Perón (ex Pasco) 4730, de Temperley.
-¿Cómo estás pasando los días de cuarentena?
-Muy tranquilo varios días en la semana porque no tengo nada que hacer, pero ya a partir de los miércoles, jueves, viernes y sábados tengo laburitos, pero siempre cuidándonos. Tratando de ayudar a la gente que más necesita. Con amigos que me ayudan y haciendo lo mejor para la gente que la está pasando mal. La gente no labura, no tiene para comer. Vivo en Temperley, en el barrio San José, y ayudo a toda la gente que puedo. Esta idea empezó hace dos meses y medio. La gente de los barrios humildes lo necesitaba. En el centro está muy lindo, pero en los costados se ven la necesidad.
-¿Cómo se te ocurrió la idea de ayudar a los que más lo necesitan?
-Se me ocurrió porque tengo un gimnasio bastante grande, de 12 metros de frente por 26 de fondo. Y al no poder hacer nada, hablamos con mi mujer Yanina y me dijo de hacer alguna acción solidaria para la gente. Empecé haciendo ollas para darle de comer, después empecé a repartir frutas y verduras que me da el Mercado Central y ahora se mezcló con la entrega de ropas y frazadas a la gente que necesita. Hay mucho frío, empezó el invierno y se siente. Hay mucha gente que lo necesita y le falta ropa, y yo trato de hacer lo mejor posible.
-¿Es todos los días?
-No. El jueves entregamos la ropa, el viernes hacemos la olla popular y el sábado hacemos la entrega de mercadería: papa, batata, cebolla, zapallo anco… entrego un poco de todo. Hacemos bolsas de 5/6 kilos y la entregamos a la gente.
Entregando bolsones de verdura a los que más lo necesitan.
-Hay amigos que te ayudan…
-Sí, con amigos y conocidos que vienen a darme una mano. Cuando inicié esto les dije si se querían sumar y me dijeron que sí.
-¿Qué formas hay de colaborar?
-Si quieren colaborar con mercadería o ropa lo pueden traer de 15 a 19 todos los días. Si quieren colaborar con dinero para la compra de mercadería lo pueden hacer a mi CBU de Mercado Pago que es 0000003100071037707620.
-¿Qué sentís cuando podés ayudar a los que más lo necesitan?
-Siento mucha angustia por lo que la están pasando y mucha angustia por lo que pasé yo unos años atrás. Cuando yo sentía hambre, tenía frío. Sé lo que es el frío, sé lo que es el hambre. Sé lo que es irte a dormir sin comer a la noche, que te chifle el estómago porque tenías hambre. Entonces no quiero que le pase a la gente lo mismo que pasé yo. Les debe pasar lo mismo que pasé yo cuando era pendejo. Mucha gente grande viene a buscar la comida, no son pibitos. Son gente grande que realmente lo necesitan. Mi vieja y mi viejo se separaron. Yo de los 9 hasta los 12 estuve en Catamarca. Pasé muchas necesidades. No tengo por qué contarlo, pero lo voy a hacer. Mi viejo era alcohólico y a veces no nos daba de comer. Lo pasé con mi hermano más grande, con Manuel. Y mi vieja se quedó con mis otros dos hermanos en Caleta Olivia. A los tres años nos fue a ver mi vieja a Catamarca para ver cómo estábamos viviendo y estábamos mal. Estábamos débiles, sin zapatillas. Mi vieja nos agarró y nos llevó de nuevo a Caleta Olivia. A los 14 me hice boxeador, gracias a Dios tuve suerte y fui tocado por la barita mágica y tuve la suerte de llegar a lo más alto de toco, de tocar el cielo con las manos.
-¿Qué te dice la gente que va a buscar su plato de comida y te reconoce?
-La gente me reconoce como si estuviese peleando. Es lindo cuando un chico o alguien viene a retirar su plato de comida y me dice “gracias Roña por lo que haces por nosotros” es algo que me llena de orgullo. Hoy por el tema de la pandemia no te podés sacar muchas fotos, tenes que estar con barbijo o tapa boca. La gente me pide fotos, pero no es tanto como antes. Antes me sacaba fotos, me abrazaban. La gente me reconoce como un ídolo, siempre muy agradecidos. Siempre hago vivos en Instagram o en Facebook, mostrando lo que hago, y miles de personas se juntan y me felicitan por la acción que estoy llevando a cabo.
 

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