La ruta 46 está que arde
Andalgalá © Desde hace varios días, la Ruta Provincial 46, en el tramo comprendido entre el empalme de La Cebila y la ciudad de Andalgalá, viene siendo escenario de cortes y piquetes por diversos motivos y cuyos protagonistas son los vecinos de los pueblos de la zona.
De tal manera que llegar a destino puede ser una verdadera
odisea en términos de tiempos y de demoras excesivamente largas, tanto que ni
siquiera las ambulancias tienen prioridad alguna.
Por motivos que son válidos para cada comunidad, la gente ha
decidido hacerse escuchar con ruidos sordos que lleguen hasta los despachos de
los funcionarios que una vez más están demostrando que son absolutamente
ineptos y que no están a la altura de las circunstancias, dicho esto por la
falta de respuestas que exacerba los ánimos aún más, los ánimos de la gente.
En la jornada de este jueves, los trabajadores municipales
de Pomán reclaman aumentos salariales, y durante la mañana un grupo de
municipales de la localidad de Siján decidieron cortar la ruta.
Gustavo Reinoso, en representación de la protesta expresó
que "queremos un aumento, que se equipare con lo que pide ATE y un blanqueo en
el pago de los haberes porque cobramos un gran porcentaje en negro”.
Piden un aumento de $3.500 por lo que están manifestando cortando ruta Nº 46
y expresan que la medida se mantendrá durante el día levantando el corte cada
dos horas y por el lapso de 10 minutos para el paso de vehículos.
Mientras tanto en inmediaciones de San Miguel, los
pobladores mantienen interrumpido el tránsito vehicular, reclamando la
pavimentación de las entradas de ese distrito de Saujil.
En Andalgalá, los trabajadores de emergencias del Hospital
local, cortan la ruta pidiendo la provisión de ambulancias, indispensables para
las múltiples derivaciones que a diario se realizan hacia la Capital, con el
agravante de que en esas operaciones se pone en riesgo nada menos que la vida
humana de la que son excluyentes responsables.
En este escenario de caos, el notoria la ausencia de los
funcionarios responsables de las diferentes áreas que no pueden o no quieren
dar las respuestas ante los reclamos de la gente de esos alejados lugares, sin
importarles los perjuicios personales y comerciales que producen esos piquetes.
Prueba de ello es la permanencia de los cortes y el creciente enojo de las
comunidades.
Estaría bueno que los funcionarios den la cara para que los
costos no deba pagarlos inevitablemente la gobernadora Lucía Corpacci, entre
tanta negligencia e ineptitud.