Los sacerdotes recuerdan a Miani
Los sacerdotes que conforman la Diócesis de Catamarca y que estuvieron al lado de Mon. Elmer Miani en algún momento, dejaron sus condolencias y expresaron palabras para destacar sus acciones.
Pbro. Moisés Pachado,
Párroco de Nuestra Señora de Luján.
"Tengo la satisfacción de haberlo acompañado con fidelidad,
como un buen amigo”
"Siento mucho la
partida de Mons. Miani de la tierra, pero sabemos que la fe es la que nos da el
consuelo, la paz de que se va a descansar en paz junto al Padre. Sabemos que
ése es nuestro destino, nuestro premio”, expresó quien acompañó a Mons. Elmer
Miani como Vicario General de la Diócesis durante su gobierno eclesiástico.
"De él tengo muchos recuerdos, porque me ha tocado trabajar
muy de cerca con él, como sacerdote, como hermano, como amigo, pero también
como Vicario General y en la Catedral. Agradezco a Dios y a la Virgen, y a él
que me ha dado responsabilidades muy delicadas en su gestión como Obispo
Titular, acá. Hemos llegado a tener mucha confianza, mucha amistad, y tengo esa
satisfacción de haberlo acompañado con fidelidad, como un buen amigo.
Lo conocía mucho, sabía de sus virtudes y también de sus
problemas de salud, ya que me ha tocado estar en esos momentos muy duros para
él estando en ejercicio. Eso me queda como tranquilidad.
Era un hombre que amaba mucho a la diócesis, a los
sacerdotes, a las comunidades, a los pueblos. Me queda un buen recuerdo de él.
Dedicó su tiempo como obispo a conducir a este pueblo que ama a la Virgen, y él
mismo amaba a la Virgen, a los peregrinos que llegaban a su santuario”.
Pbro. Julio Quiroga
del Pino, Vicario General de la Diócesis.
"Era un entrañable devoto de la Virgen María, la quería
muchísimo”
"Mons. Elmer Miani era pastor, sacerdote de toda la vida,
porque desde muy chico estuvo en el Seminario en Córdoba, donde terminó y luego
hizo el Seminario Mayor, además del Profesorado en Letras. Fue ordenado Obispo
Auxiliar luego de haber estado mucho tiempo en la campaña, además de vicario de
la formación de religiosas en córdoba por muchos años, y luego titular de la
Diócesis de Catamarca.
Era asequible, muy cercano, directo para hablar, muy
cordobés en sus momentos más íntimos con sus chistes. Muy paternal y firme en
sus decisiones. Entrañable devoto de la Virgen María, la quería muchísimo. Le
gustó estar, ya como emérito, viviendo en la Catedral, donde celebraba misa
todos los días a las 10.00 en el Camarín por pedido personal de él, porque
quería estar junto a la Virgen.
Estuvimos muy de cerca de él en este último tiempo, en que
nos llamaba y nos informaba detalles porque sabía que estaba muy pronta su
partida. Muy consciente de todo, con la claridad que vivió su ministerio, su
enfermedad, estaba consciente de que debía partir.
Con nosotros, los sacerdotes, era muy cercano, muy directo,
un padre. Muy firme en sus posturas, en sus detalles para tratar otras
cuestiones. El ha ido marcando eso, una cercanía, muy paternal, y a la vez una
firmeza en los conceptos, en los modos”.
Pbro. Oscar Tapia,
Delegado Episcopal de la Animación Bíblica de la Pastoral
"Debemos profundizar las enseñanzas que nos ha dejado en sus
años de episcopado”
"Ante la partida de Mons. Elmer Miani, nos corresponde como
todos los cristianos más que nunca aferramos a la resurrección del Señor
Jesucristo y nos da esperanza saber que pudo cumplir la misión como sacerdote,
como obispo. Se retiró cuando cumplió los años para ser declarado emérito, y
después de un tiempo aquí, a los pies de la Virgen, él mismo decidió buscar un
lugar donde recibir la atención que necesitaba más de cerca y profesional por
la enfermedad que lo aquejaba.
Tuvimos la gracia, con un grupo de sacerdotes, de ir el 23
de abril para su cumpleaños, compartir la misa y un almuerzo distendido,
hermoso, y prácticamente despedirnos. También nos dio mucha tranquilidad ver
que a pesar de que la enfermedad avanzaba, él estaba sereno y se sentía allí bien
cuidado.
Tuvo la compañía de gente querida hasta el fin. Eso también
es una gracia de Dios. Mucha gente muere sola y abandonada, él tuvo hasta el
final de sus días la calidad de vida. En esto agradecemos de corazón a las
Hermanas de San Camilo, que tienen un geriátrico ejemplar donde nuestro Obispo
Emérito pudo pasar los últimos días de su vida.
Que descanse en paz. Ahora sus restos serán sepultados a los
pies de Nuestra Madre, como corresponde a un obispo, en la Catedral, y más a él
que sirvió con amor a la Virgen. Y su espíritu y su alma estarán en la
presencia del Señor, gozando del premio merecido por tantos años de trabajo, de
sufrimiento, de cruz en la enfermedad.
Que el Señor lo tenga en la gloria y a nosotros que nos
llene de consuelo, paz, esperanza, y también de la sabiduría para profundizar
las enseñanzas, los ejemplos que nos ha dejado en sus años de episcopado”.