Santiago del Estero vuelve a marcar el ritmo salarial: 42,4% de aumento y nuevo esquema de bonos
Además, se estableció un nuevo piso salarial provincial de $1.130.000 para toda la administración pública.
El Gobierno de la Provincia de Santiago del Estero anunció un incremento salarial del 42,4% para los trabajadores de la administración pública provincial, junto a un esquema de bonos y mejoras en adicionales. La medida fue confirmada tras reuniones mantenidas en la Mesa de Diálogo y Trabajo con representantes del sector docente y de la administración pública.
El aumento impactará en el sueldo básico desde febrero y alcanzará a todos los empleados estatales. Desde el Ejecutivo destacaron que el incremento supera en un 10% el índice de inflación interanual informado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), correspondiente al período enero 2025–enero 2026.
Además, se estableció un nuevo piso salarial provincial de $1.130.000 para toda la administración pública, que en el caso del sector docente se aplicará hasta dos cargos.
En cuanto a los bonos, el Gobierno confirmó que se mantendrá durante 2026 el mismo cronograma implementado en 2025, que incluye: bono de inicio de ciclo lectivo; bono por el Día del Trabajador; bono “aguinaldo” en dos cuotas; y bono de fin de año en tres tramos.
El primer pago extraordinario será el bono previo al inicio del ciclo lectivo, que se abonará el viernes 20 de febrero y será de $250.000, sin descuentos. También lo percibirán los empleados municipales, siempre que las intendencias y comisiones municipales lo soliciten.
En materia de asignaciones, se dispuso un incremento en la suma por hijo en concepto de ayuda escolar, que ascenderá a $280.000 y se hará efectiva desde el 10 de marzo.
Por otra parte, los contratos de locación de servicio pasarán a $910.000 para no profesionales y a $1.010.000 para profesionales.
Con este nuevo acuerdo, Santiago del Estero vuelve a posicionarse entre las provincias con mayores recomposiciones salariales del país, en un contexto económico marcado por la pérdida del poder adquisitivo y la presión inflacionaria.