Los senadores radicales lo dejaron solo a Rosales Vera
Parece que los senadores se olvidaron de avisarle al abogado Carlos Rosales Vera, que no concurrirían ayer al Cine Teatro Catamarca, a la Asamblea Legislativa. Al pobre le tocó enfrentar solo a todo el oficialismo, que lo detesta claro. Fea la actitud de los castillistas, que lo entregaron como carne de cañón; suerte para él, solo le gritaron coimero.
No debe haber sido fácil lo que le tocó vivir ayer a Carlos Rosales Vera; encontrarse solo, con todo el oficialismo kirchnerista y sus distintas barras mirándolo y maldiciéndolo al mismo tiempo. Es que los senadores castillistas, sus jefes ausentes, parece que se olvidaron de avisarle que no concurrirían ayer al Cine Teatro Catamarca, a la Asamblea Legislativa.
Como se sabe, Carlos Rosales Vera, a pesar del tiempo que debe llevarle desempeñarse como Secretario Parlamentario de la Cámara de Senadores, adonde llegó por su militancia ultracastillista, también se desempeña como defensor del único imputado por el tráfico de drogas que fue descubierto y detenido en el puesto caminero de El Portezuelo.
Desde ese lugar, Rosales Vera, a instancia del castillismo, que no conoce otra forma de hacer política que no sea la de achacar a los oponentes vinculaciones con la droga o la corrupción, le reprocha al ministro Francisco Gordillo estar involucrado en el caso.
Por esas denuncias, el abogado ya se enfrentó con Gordillo, el secretario General de la Gobernación, Edgardo Macedo, y con todo el kirchnerismo, que lo detesta desde ya.
Ayer, en la Asamblea, que por el faltazo de los senadores radicales no fue tal, Rosales Vera tuvo que enfrentar el incordio de todos los que llenaron el Cine Teatro Catamarca; los que lo mandaron a presentar la denuncia brillaron por la ausencia. ¿Qué habrá pensado Rosales Vera de sus jefes?, incluido Castillo claro.