Sigue la suba de la nafta en la Argentina: saltó casi 23% desde el inicio de la guerra en Irán

Estadísticas privadas y recorridas en puntos de venta reflejan el impacto sostenido en el mercado local. La política de amortiguación de precios de YPF y la postergación de ajustes de impuestos ayudaron a desacelerar la dinámica pero no a frenarla.

ECONOMIA

La suba de la nafta en la Argentina no se detuvo y alcanzó casi un 23% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, según muestran las últimas estadísticas privadas y los relevamientos de Infobae realizados en estaciones de servicio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). El ajuste al alza se mantuvo pese a la política de limitación de precios que impulsó YPF a partir de abril, aunque se moderó el ritmo de avance.

La dinámica de precios en los combustibles quedó reflejada en la comparación entre los valores de febrero y los actuales. El promedio de la nafta súper en CABA se ubicó en $1.674,90 durante febrero, de acuerdo a una base de datos de más de ochenta estaciones de servicio. En el relevamiento realizado el 13 de abril, el precio promedio en Axion y Shell se ubicó en $2.084, lo que representa una suba de $409,10, equivalente a un 24,4% respecto de la referencia de febrero. La diferencia respecto al inicio del conflicto en Medio Oriente, cuando el precio se encontraba por debajo de los niveles actuales, marca una aceleración progresiva en el ajuste.

El aumento en los precios de los combustibles en las principales marcas quedó documentado en los carteles de las estaciones de servicio porteñas. Según el relevamiento fotográfico del 13 de abril, Axion ofrecía la nafta súper a $2.069, Quantium a $2.359, Diesel X10 a $2.169 y Quantium Diesel X10 a $2.439. En Shell, los precios eran de $2.099 para la súper, $2.379 para la V-Power nafta, $2.439 la V-Power Diesel y $630 para el GNC. Por su parte, YPF mantenía la súper en $1.999, la Infinia en $2.229 y la Infinia Diesel en $2.259.

El efecto de las políticas empresarias también se reflejó en la evolución de los precios. A partir del 1° de abril, YPF anunció la aplicación de un buffer de precios durante 45 días, con el objetivo de limitar las subas y absorber las diferencias mediante una estrategia de pérdidas temporales. El plan contempló la posibilidad de recuperar lo perdido en el futuro, si el valor del petróleo internacional retrocede. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las carteleras de YPF mantuvieron la nafta súper en $1.999, por debajo de la barrera de los $2.000 que otras petroleras ya superaron. El efecto del buffer se extendió al resto del sector como una desaceleración de los aumentos, ya que la petrolera estatal controla más de la mitad del mercado, condicionando las decisiones de sus competidoras.

En paralelo, el informe de la consultora EcoGo registró que, más allá del freno impuesto por YPF, los precios promedio de los combustibles continuaron en alza durante abril, aunque a un ritmo más moderado. La serie estadística de EcoGo, que toma como base enero de 2025 igual a 100, mostró que el índice de precios llegó a 166,6 en la medición del 6 de abril de 2026. Desde el 26 de febrero de este año, cuando el índice marcaba 136,3, la suba acumulada fue de 22,86%. Si se toma la medición del 27 de marzo (163,6), el aumento desde fines de febrero hasta ese momento había alcanzado el 20,04 por ciento.

En la secuencia de precios relevados en CABA, la evolución semana a semana confirma el ajuste sostenido. Por ejemplo, en la estación Axion, la nafta súper cotizaba a $2.039 el 27 de marzo y subió a $2.069 el 13 de abril, mientras la Quantium pasó de $2.279 a $2.359. El Diesel X10 subió de $2.099 a $2.169 y la Quantium Diesel X10 de $2.339 a $2.439. En Shell, la súper aumentó de $2.055 a $2.099, la V-Power nafta de $2.329 a $2.379 y la V-Power Diesel de $2.389 a $2.439. El GNC se mantuvo estable en $630.

Por su parte, YPF sostuvo el precio de la nafta súper en $1.999 durante todo el período, como parte de su política de contención de precios, mientras las versiones premium de la marca, Infinia e Infinia Diesel, anotaron $2.229 y $2.259 respectivamente el 13 de abril.

El seguimiento de EcoGo permite trazar la evolución de los precios promedio desde enero de 2025. El registro marcó estabilidad en los primeros meses, con el índice en 100 hasta fines de enero y subas leves en febrero (102). En marzo, el índice subió a 104 y se mantuvo hasta el 27 de ese mes. A partir de abril, el ritmo de ajuste se aceleró: la medición del 3 de abril marcó 105,8, la del 27 de marzo 104, y la del 6 de abril 166,6, mostrando el impacto de los aumentos acumulados.

La comparación entre los datos de EcoGo y los precios observados en las estaciones de servicio revela la convergencia en la magnitud de las subas. Mientras el promedio de la súper en febrero era de $1.674,90, los principales puntos de venta de Axion y Shell informaron valores por encima de los $2.000 en abril, con aumentos que superaron el 22%. El ritmo de ajuste varió según la marca y el producto, pero la tendencia general fue de incrementos regulares y sostenidos.

El efecto de la política de buffer de precios aplicada por YPF resultó en una desaceleración parcial de los aumentos en abril. Sin embargo, el relevamiento de EcoGo mostró que no interrumpió tendencia alcista continuó, aunque a menor velocidad. El precio de la nafta súper en YPF permaneció por debajo de los valores de la competencia, lo que generó un comportamiento diferenciado en el mercado. Axion y Shell, por su parte, ajustaron sus precios por encima de los $2.000, consolidando la brecha con la petrolera estatal.

La política de YPF fue complementada por el Gobierno, que postergó a mayo aumentos previstos para los impuestos a los combustibles, con el objeto de limitar las subas de precios.

El análisis de la evolución de los combustibles desde febrero hasta abril permite identificar el impacto de los factores locales e internacionales. El conflicto en Medio Oriente funcionó como desencadenante de las subas, al incidir en el precio internacional del crudo y en la estructura de costos de las empresas. Las petroleras trasladaron los aumentos a los surtidores, siguiendo la dinámica de paridad de importación y los movimientos de los impuestos y el tipo de cambio.

La política de YPF, que mantuvo la súper en $1.999 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, buscó limitar el impacto de los aumentos y postergar la recuperación de pérdidas para una etapa posterior. El buffer de 45 días se implementó en un contexto de presión internacional sobre el precio del petróleo y con la expectativa de una eventual baja en los valores globales. Las demás petroleras ajustaron sus precios por encima del umbral psicológico de los $2.000, reflejando la dinámica competitiva del sector.

La diferencia de precios entre estaciones y marcas se mantuvo a lo largo de abril. Mientras YPF mantuvo su política de contención, Axion y Shell siguieron la tendencia de actualización semanal. El impacto de las políticas empresarias y de las condiciones internacionales se reflejó en el comportamiento de los precios y en el traslado de los costos a los consumidores. Infobae

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