“Soy feliz porque reencontré mi vida”
La apertura de la casa de rehabilitación de jóvenes con adicciones comenzó a ejecutarse el 15 de enero de 2015 en un predio donado por el Obispado de Catamarca.
Javier: "Soy feliz porque reencontré mi vida”
Javier es el responsable de la casa y expresó su testimonio
ante los presentes:
"Estoy muy contento, tenemos muchas cosas para hacer en esta
casa. Cada uno experimentó el vacío en su corazón y ese vacío sólo lo llenamos
con Jesús, quien hoy nos trae acá. Conocí la misericordia y el amor que Dios
tiene conmigo. Soy un pecador feliz porque reencontré mi vida. Vine a la
Comunidad Cenáculo y me cambió la vida. Todos los días tengo que agradecer este
gran regalo, este privilegio de ser parte de esta familia. Me siento amado por
Jesús, y lo veo en el amor que ustedes nos brindan. Muchas gracias por haber
venido”.
"Andaba detrás de muchas estupideces que me hicieron mal,
que me llenaron el corazón de tristeza, y voy llenando ese vacío con la
oración. Les agradezco por sus oraciones, sé que hay mucha gente que rezó para
que esto sea una realidad, y a seguir rezando porque esto recién comienza y es
un camino duro, para los chicos, para los papás, para los amigos. La comunidad
está guiada por el Espíritu Santo y eso nos reconforta”.
Pbro. Antonio Bulacio
Una enorme gratitud
"Sólo quiero agradecer a Dios, a la comunidad, a la Madre
Elvira, quien dio el ‘sí’ hace treinta y tantos años y fundó esta comunidad,
que se extendió por todo el mundo, prestando su servicio a muchos chicos; al
Obispo, al Papa Francisco, que nos regaló la casa, a mis hermanos sacerdotes, a
los amigos de Catamarca, de Buenos Aires, Tandil, Trelew, Comodoro, que hoy nos
visitan; a las autoridades que nos han colaborado, al Vicecónsul; a los padres
que han colaborado mucho; también a muchos comercios que nos han apoyado, a mucha
gente nos ha dado una mano”.
"Le pido a la gente de Catamarca que nos sigan colaborando,
esto recién comienza. La comunidad es
gratuita, tiene 18 chicos catamarqueños en Pilar, en Mercedes, uno en Brasil,
dos en Perú, es todo providencia. Chicos que andaban haciendo daño por la
droga, hoy están liberados, tratando de salir adelante”.
Padre Michel Gerard
"Soy un sacerdote feliz que busca entregar vida a los
jóvenes”
El sacerdote Michel Gerard es oriundo de Bélgica y
acompañará a los jóvenes en este desafío de reconstruir sus vidas. Amablemente
compartió su experiencia en la Comunidad Cenáculo y su vocación al sacerdocio.
"Llegué a los 22 años a la Comunidad, después de hacer una
peregrinación a Medjugorje, era estudiante, estaba buscando algo más profundo
para mi vida y fui a pedirle a la Virgen que me muestre el camino, y sentí en
mi corazón el llamado al sacerdocio. Junto con eso encontré la Comunidad
Cenáculo, y escuchando los testimonios, vi a la Madre Elvira, los chicos
estaban haciendo el recital, eso me iluminó el corazón, sentí un gran deseo de
quedarme en comunión con los demás, con los chicos, porque también tenía una
gran tristeza en mi corazón. Estaba buscando algo y encontré esta luz de la
comunidad, fue la providencia de Dios que me mostró este camino”.
"Ingresé a la comunidad, hice el camino como los otros
chicos, y después Madre Elvira aceptó mi pedido de ingresar al Seminario, y
antes de ordenarme me mandó junto con un hermano a la Argentina. Estuve en
Pilar, Buenos Aires, casi dos años viviendo con los chicos, fue una experiencia
muy fuerte. Soy un sacerdote feliz, lo más importante es entregar la vida a los
jóvenes; es un milagro de Dios poder ser un instrumento débil en sus manos,
porque es de la mano del sacerdote donde los chicos encuentran la fe, sanan sus
heridas; es Dios el que sana y a nosotros esos milagros nos hacen muy felices”.
"Tengo la expectativa de que la casa pueda llenarse de
jóvenes, que pueda estar llena de vida, que se pueda testimoniar a través de
los trabajos que los chicos van a hacer acá, de la huerta, de la fruta, de los
animales, de la carpintería, lo que van a hacer para la gloria de Dios. Es un
lugar hermoso y se va a alimentar de la presencia de los jóvenes, la sonrisa
que van a volver a los rostros de ellos es lo que nos impulsa a abrazar este
proyecto”.
"A las familias les decimos que tengan confianza en Dios, en
la Virgen María. La Comunidad Cenáculo es muy exigente, pide mucho, más permite
a los jóvenes sanar su corazón. Pide mucho a los jóvenes que están adentro, a
los padres, participar de los grupos de oración, hay encuentros que se hacen
tres veces al año, un camino de resurrección de toda la familia”.
Hna. Verónica
"Es una esperanza ver que la obra de Dios es posible”
La Hermana Verónica pertenece al Instituto Mater Dei de San
Luis, y llegó a Catamarca para participar de la apertura de la casa en El
Rodeo. Esto compartió:
"Nuestro Instituto acompaña a la Comunidad Cenáculo, que
hemos conocido hace seis años desde Buenos Aires, donde tenemos un convento.
Nos gustó mucho la obra y hemos visto plasmado lo que la misericordia de Dios
hace en aquel que se deja hacer, y es una esperanza también para nosotras poder
estar con estos chicos y ver que la obra de Dios es posible”.
"En nuestra diócesis estamos trabajando con los coloquios,
que son reuniones previas que ellos hacen antes de la internación, nos juntamos
dos veces por mes, para trabajar con los chicos que tienen esa debilidad y
buscan una salida, una ayuda. También atendemos a los papás de los chicos que
están en Buenos Aires”.
"En San Luis hace algunos años que estamos trabajando codo a
codo con ellos, son unos 7 u 8 chicos y por la gracia de Dios hemos podido
rescatar no solamente a chicos que están en la droga sino que han estado en
penitenciarías con este mismo flagelo adentro. Acá me encontré con tres chicos
que conocía de antes, y la verdad que son creaturas nuevas”.
La Comunidad Cenáculo: Historia
La Comunidad Cenáculo nació el 16 de julio de 1983, fiesta
de Nuestra Señora del Carmen, en la colina de Saluzzo (Cuneo, Italia), por
iniciativa de Rita Petrozzi (Madre Elvira). Después de años de espera y
oración, Madre Elvira recibió las llaves de una casa abandonada, que abrió para
acoger a aquellos jóvenes, que veía vagar tristes y desilusionados por las
calles ante las falsas propuestas del mundo, drogados y perdidos. Comenzó esta
"aventura” sin seguros materiales, pero con la única gran certeza de la fidelidad
de Dios y con la intuición profunda de que lo que buscaban estos jóvenes no era
algo, sino Alguien: ¡el rostro del Padre! Eran cada vez más las personas que
pedían ayuda, por lo que surgió la necesidad de abrir más casas, primero en
Italia y después en diferentes países del mundo. Se abrió así, de par en par,
un horizonte misionero inesperado y nunca programado. Con el pasar de los años,
se formó un grupo de personas de varios países que, sostenidas por el mismo
carisma inspirador, caminaban juntas "de las tinieblas a la Luz”. La primera
aprobación de la autoridad eclesiástica como asociación de fieles tuvo lugar en
la fiesta de Pentecostés de 1998. El 16 de julio de 2009, el Consejo Pontificio
para los Laicos decretó el reconocimiento de la Comunidad Cenáculo como
asociación internacional de fieles.