Supremos militantes

Por pura hipocresía nomás no gusta que se acuse en voz alta, lo que no necesita prueba alguna, que la Corte de Justicia provincial está integrada por militantes fanatizados del FCS; basta revisar quienes la integran.

POLITICA

Frontal como es, el diputado Fidel Sáenz dijo en el recinto algo que a la falsa moralina del FCS le duele: que "tenemos una Corte de militantes radicales". Para probarlo, Sáenz se remitió a un dato histórico, que "en 1991, el gobernador electo (Arnoldo Castillo) firmó un decreto en el que se puso en comisión a los jueces de la provincia. Allí radica el pecado original del FCS, la Justicia estuvo como rehén de una clase política que venía con ansias de revancha y proclamando vengarse de los que expresaban un pensamiento diferente".

Los integrantes actuales, son cabal muestra de la militancia que se le achaca. Luis Cippitelli acompañó toda la carrera política de Eduardo Brizuela del Moral; ocupó cargos en la UNCA, en la Municipalidad de la Capital y en el propio Gobierno provincial, donde llegó a ocupar el Ministerio de Gobierno. Militancia política, a favor del oficialismo, no se puede esconder, y por eso mismo llegó a la Corte para reemplazar al fallecido Cesar Oviedo.

Amelia del Valle Sesto de Leiva, también llegó para reemplazar  a un fallecido y en un principio se dudó de sus cualidades, solo pesó a su favor su pertenencia al grupo de mujeres catamarqueñas, que en los años ’90 militó contra el gobierno peronista. En un incidente callejero, Sesto de Leiva alcanzó la fama. Ella misma, Sesto de Leiva, en su auto, realizaba pintadas callejeras contra el gobernador Ramón Saadi. En una de esas actividades académicas, no militantes claro, se topó con militantes peronista que le pintaron la cabeza con el aerosol que le quitaron. Fue un incidente difícil para una mujer, pero Sesto de Leiva, con los años terminó beneficiándose.

José Cáceres, antes de integrarse a la Corte de Justicia fue candidato a senador  por el departamento Valle Viejo, por el castillismo. Siempre militó junto a Arnoldo Castillo y quienes lo conocen repiten una anécdota política que confirma la acusación del diputado Sáenz. Campechano, fresco como es, Cáceres cuenta jocosamente que su amigo, el extinto ex gobernador Arnoldo Castillo, antes de cada elección, siempre le pedía “meter preso a un peronista, cualquiera, por cualquier cosa”. Cierto, no cierto, vaya uno a saber, pero Cáceres se divierte contando eso.

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