Tiene 89 años vende juguetes en la vereda para poder sobrevivir

Una escena cargada de tristeza y crudeza social muestra la dura realidad de María Inés, una mujer de 89 años que vende pequeñas sillitas de madera que ella misma realiza en plena calle para poder subsistir.

ECONOMIA

El registro audiovisual tomó fuerte repercusión luego de que un creador de contenidos difundiera a través de su cuenta de Instagram, una breve entrevista desde su donde refleja una dura realidad social en nuestro país.

En el video, la mujer relata con serenidad, pero también con resignación, el motivo que la llevó a atravesar esta situación. La jubilación es una porquería y cuando pago el alquiler no me queda una moneda”, afirma mientras muestra los productos artesanales que fabrica con sus propias manos. 

María Inés asegura que trabajó desde los 18 años, se desempeñó como profesora de inglés, traductora técnica y maestra normal, pero que hoy no encuentra otra alternativa que seguir trabajando a pesar de su avanzada edad. “¿A dónde voy a trabajar con 89 años?”, se pregunta, evidenciando la angustia que atraviesa.

El video rápidamente generó repercusión y despertó una ola de solidaridad entre usuarios que se mostraron impactados por la escena. La mujer se encuentra todos los días en las inmediaciones del Banco Supervielle entre Santa fe y Billinghurst, ubicado en el barrio porteño de Palermo, donde ofrece sus juguetes artesanales con la esperanza de reunir el dinero suficiente para afrontar sus gastos básicos.

La difusión del caso volvió a poner en agenda el debate sobre las jubilaciones, el costo de vida y la situación de los adultos mayores, especialmente aquellos que deben continuar trabajando para sostenerse económicamente.

Quienes deseen ayudarla pueden acercarse a la zona o colaborar mediante transferencias al alias difundido en redes sociales: abril.soda.causal.mp, correspondiente a un familiar.

La historia de María Inés expone con crudeza cómo, detrás de cada cifra o estadística, existen vidas marcadas por el esfuerzo, la dignidad y la necesidad, que muchas veces pasan inadvertidas en medio de la rutina urbana.

 

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