Todos contra todos en la UCR
El radicalismo vive su peor momento. Sin manejo de fondos públicos, obvio que ya no hay FCS y ni siquiera unidad interna. Libro sobre la traición explica el fenómeno que vive el radicalismo local afectado por el trauma 13M.
Hace una semana Brizuela del Moral atacó al gobierno de Lucia Corpacci; lo desautorizó el presidente del Comité Provincia, “Coco” Quintar. El incidente disparó una infinidad de gestos de traición por parte de ex incondicionales que parecen ser enemigos lo creen conveniente.
Es un tipo de conducta que parece multiplicarse en estos momentos en que la UCR local tocó fondo. Para intentar comprender lo que pasa, convendría analizarlo desde la literatura política. Hace un par de años estuvo de moda el libro “Elogio de la traición”, de los franceses Denis Jeamber e Yves Roucart, del cual vale la pena citar algunos de sus fragmentos, no solo por lo provocativo de las ideas expuestas, sino para comprender y tranquilizar las almas de los protagonistas del cabaret radical; los Castillo, los Quintar, los Brizuela del Moral, los Grimaux, los Díaz Sosa, los Millán, por citar solo algunos. Veamos.
“No traicionar (como Quintar en su momento a Castillo; o como Brizuela del Moral a Quintar, o como Díaz Sosa a Brizuela sin ir más lejos, según Grimaux), es perecer: es desconocer el tiempo, los espasmos de la sociedad, las mutaciones de la historia. La traición, expresión superior de pragmatismo, se aloja en el centro mismo de nuestros modernos sistemas republicanos. El método democrático adoptado por las republicas exige la adaptación constante de la política a la voluntad del pueblo, a las corrientes subterráneas o expresas de la sociedad”.
“Lo saben muy bien los tiranos, que en su obsesión por detener la marcha del tiempo a fin de perpetuarse en el poder, se oponen –incluso por métodos sangrientos- a cualquier clase de cambios. El déspota, que a su vez es hijo de la traición, aterrado por las conmociones de la vida, se apresura a proscribir la traición y con ella a todo el movimiento de la libertad”.
“La traición no tiene nada que ver con esa cobardía, marca indeleble de las dictaduras, que ataca las defensas de la democracia para hacerla caer en el totalitarismo. La naturaleza profunda de la autocracia es el inmovilismo, La traición es la expresión política de la flexibilidad, la adaptabilidad, el antidogmaismo”.
“Nicolás Maquiavelo no se equivoca: ‘todos comprenden que es muy loable que un príncipe cumpla su palabra y viva con integridad, sin trampas ni engaños. No obstante la experiencia de nuestra época demuestra que los príncipes que han hecho grandes cosas no se han esforzado en cumplir su palabra’…”.