Tragedia en un boliche porteño. Y por casa ¿Cómo andamos?

Es evidente que se trata de una mezcla letal: ignorancia, más irresponsabilidad,  más un poco de corrupción y un par de golpes de estupidez y alcohol. No falla.

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Quedó en evidencia –otra vez-, en un boliche en  el barrio de Palermo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.  Murieron dos chicas y más de treinta jóvenes resultaron heridos de distinta consideración

Aclaremos: ignorancia por parte de los que construyeron el entrepiso, la corrupción –siempre  presente., que posibilita habilitar boliches aunque no estén en condiciones. La estupidez corre por cuenta de los alcoholizados que saltan como  tontos sin advertir el riesgo que corren en esos lugares.

No es motivo de estas líneas analizar las causas del siniestro que costó dos jóvenes vidas. Ya han empezado a decir que fue un “accidente”. Ahora tendrán que buscar al culpable del “accidente”.Lo importante es que los responsables puedan zafar y la saquen lo  más barata posible.

Cuando ocurren estos “accidentes” no podemos menos que pensar en los boliches de Catamarca. Desde nuestro modesto punto de vista, salvo alguno que otro, todos estarían “bajo sospecha”.

¿Podemos estar seguros de que todos los boliches están correctamente habilitados? ¿Qué fueron debidamente inspeccionados por los técnicos del Cuerpo de Bomberos? ¿Qué en ningún caso funcionó el “amiguismo”, por no decir otra cosa? ¿La capacidad de esos lugares es motivo de verificación periódica? ¿Qué medidas se están adoptando ante una “nueva onda”, la de las “fiestas privadas”? Ahí no controla nadie nada. Utilizar una vivienda para  “fiestas privadas” puede resultar una bomba de tiempo.

Pensamos en las salidas de emergencia de estos lugares y suponemos que todo eso estará en orden. Incluyendo el que está en una esquina de la plaza  en un primer piso.

Y la gran pregunta sería: ¿Vamos a esperar a que ocurra un siniestro y mueran chicos que fueron a divertirse y se metieron en una trampa mortal?

Sería bueno que la Municipalidad brindara periódicos informes sobre estas cuestiones para que los chicos (Y los grandes) sepan a  qué atenerse a la hora de preparar sus actividades lúdicas.

Es lo menos que se pude pretender en una comunidad organizada responsablemente.

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