Tragedia natural: el obispo

En contraste a cualquier religioso, no hablemos de los seguidores del Papa Francisco, sino de esos que se destacan aquí en Catamarca, que optan siempre por los más necesitados, Luis Urbanc estuvo prácticamente ausente de las catástrofes de El Rodeo y Siján.

POLITICA

A modo de conclusión, podría decirse que el Obispo de Catamarca, Luis Urbanc, tampoco tuvo en esta oportunidad de la tragedia vivida el 23 de enero una actuación a la altura de las circunstancias.

Tal vez cualquiera hubiera preferido que las consecuencias de la tragedia, los hogares y las familias destruidas, hubieran ocupado el centro de su agenda; pero no, eso no pasó. Fue si a El Rodeo, a visitar a unos comerciantes y a charlar sobre sus pérdidas, pero nada más. Igual que los innumerables fisgones que demoraban los trabajos que intentaban normalizar la situación.

Molestó en la grey católica esa displicente actitud; casi tanto como molestó en el Gobierno el interés del Obispado por encarar ellos una investigación propia sobre las peligrosas crecidas del Río Ambato (¡vaya uno a saber a quién hubiera liberado de responsabilidades y a quienes se las hubiera achacado!).

"Mejor ocúpese de su rebaño, que lo necesita”, le habrían contestado desde Casa de Gobierno. ¡Será!

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