Trump avanza con un plan militar para enfrentar a Irán en el Estrecho de Ormuz

La escalada en Medio Oriente suma un nuevo capítulo con la posibilidad de una intervención militar de Estados Unidos en el estratégico Estrecho de Ormuz, uno de los puntos clave para el comercio mundial de petróleo.

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El presidente Donald Trump analiza avanzar con una ofensiva contra Irán si fracasan las negociaciones diplomáticas en curso.

Según trascendió desde Washington, el Pentágono ya diseñó un plan para garantizar la libre circulación en el estrecho, por donde pasa cerca del 20% del petróleo que se exporta desde Medio Oriente hacia mercados como Europa y Asia. El eventual bloqueo de este paso marítimo ha generado preocupación global por su impacto directo en los precios de la energía y los fertilizantes.

 

Un escenario estratégico y altamente militarizado

El Estrecho de Ormuz es considerado un punto neurálgico en el actual conflicto regional. Irán ha fortalecido su presencia militar en la zona mediante un complejo sistema defensivo que incluye misiles, drones, minas submarinas y lanchas rápidas de ataque operadas por la Guardia Revolucionaria.

Este esquema se apoya en cinco islas clave: Abu Musa, Tunb Mayor, Tunb Menor, Larak y Qeshm, que conforman un corredor estratégico de control. En ellas, el régimen iraní desplegó baterías antiaéreas, sistemas de interferencia satelital y bases con túneles y búnkeres capaces de almacenar misiles balísticos.

Especial atención concentra la isla de Qeshm, donde se ubica una brigada naval equipada con embarcaciones rápidas y armamento de alta precisión, lo que permite a Irán ejercer control efectivo sobre el tránsito marítimo.

Desde la Casa Blanca, Donald Trump dejó entrever la posibilidad de avanzar militarmente si no prospera la vía diplomática. El mandatario también planteó la idea de imponer un peaje a los buques petroleros que atraviesen el estrecho, como parte de una estrategia para reforzar la influencia estadounidense en la región.

Aunque no se brindaron detalles del operativo, se trataría de una maniobra compleja debido al nivel de defensa iraní. Aun así, desde el entorno del presidente se muestran confiados en una eventual superioridad militar.

El gobierno estadounidense fijó un plazo límite para que Irán acceda a una serie de condiciones, entre ellas la apertura del estrecho, el control de su programa nuclear y el cese del apoyo a grupos aliados en la región. De no cumplirse, la ofensiva podría concretarse en cuestión de horas.

Desde Teherán, en tanto, advirtieron que responderán “sin límites” ante cualquier ataque, lo que eleva el riesgo de una confrontación de gran escala.

A pesar del endurecimiento del discurso, continúan las gestiones diplomáticas a contrarreloj para evitar un conflicto abierto. Sin embargo, el margen de negociación es cada vez más estrecho y el mundo observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos en una de las zonas más sensibles del planeta.

El desenlace de esta crisis podría tener consecuencias directas no solo en la estabilidad regional, sino también en la economía global.

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